El Poder Femenino

C. S. Lovett en su libro “Poder Femenino” muestra como las mujeres pueden testificar exitosamente a un esposo inconverso. “Su buen comportamiento es pisoteado”, dice él, “la predicación está prohibida, el uso de la fuerza bruta es imposible, los argumentos son inútiles, la critica es peligrosa; ¿Qué puede hacer ella entonces?

Lovett ofrece lo que él llama la “técnica del cascanueces”. ¿Puede usted imaginarse los dos brazos de un rompenueces presionando a una nuez?” pregunta él. ¿Se fijan como la bisagra une los dos brazos para formar una palanca? Ahora considero el rompenueces de Dios. También tiene dos brazos. Uno se llama luz, el otro, obras.

El Espíritu Santo es quien hace las veces de bisagra para unir los dos brazos, haciendo posible la presión. Ponga a su esposo en un lugar donde pueda usar la luz y las obras juntas y lo tendrá en el rompenueces espiritual. “Supongamos, por ejemplo, que su esposo prefiere café molido. Pero usted le ha estado dando café instantáneo. Ahora está haciendo planes de someterse a su preferencia. El hacer eso es un acto de sumisión, una obra.

Sin embargo eso es solamente uno de los brazos del rompenueces. Se necesitan dos para hacer el trabajo. De modo que usted trae la cafetera hasta la mesa, sosteniéndola de modo que el aroma le dé en el rostro. El reacciona complacido. Parece que hoy vamos a tener un poco de café genuino. Aquí es donde viene la luz, el otro brazo. Le he estado pidiendo al Señor que me ayude a ser una buena esposa para ti y él me ha puesto en el corazón hacer algo que te agrade. Ha añadido palabras a sus obras. Ya podrá darse cuenta lo que esa cafetera le sugerirá a él cada mañana de ahí en adelante.

Hay centenares de cosas que una esposa puede hacer y decir para hacer funcionar el rompenueces de Dios con la acción LUZ – OBRAS. Lo más grande es que funciona.

Lo que proporciona el apretón es el haber honrado a Cristo y al Espíritu Santo. Antes de que pase mucho tiempo su esposo estará encontrando al Señor. Pronto se dará cuenta de que todo el deleite y gozo de su hogar se debe a Jesús.

Fuente: Ap.Torra

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