Plantas tradicionales curativas

El «Inventario Español de Conocimientos Tradicionales relativos a la Biodiversidad» pone a disposición de quien lo desee información útil sobre casi 3.000 especies de plantas.

Un equipo multidisciplinar de 70 expertos, entre biólogos, antropólogos, agrónomos, farmacéuticos o lingüistas, se han encargado de recopilar las fichas de las plantas que recientemente se han compartido online e integran los tres tomos surgidos de la segunda fase de este Inventario, cuya primera publicación data de 2014.

El berode es un arbusto de tallos fuertes y flores olorosas que crece en las zonas bajas de las Islas Canarias, de donde es endémico.

Las hojas de esta planta, se usaban profusamente para evitar plagas; disponiéndolas los habitantes de las siete islas canarias en aquellos lugares destinados al almacenamiento de las cosechas, pues repelían a los ratones.

La lechugilla dulce es una hierba perenne que puede alcanzar hasta los 60 centímetros de altura y cuya presencia es muy común en la región mediterránea. Sus hojas también han sido empleadas para fines medicinales: la bebida que resulta de su cocción en agua, por ejemplo, disminuye la presencia de azúcar en sangre.

El Lentisco. Con este arbusto elaboraban vino. A partir de su savia resinosa obtenían chicle en la comarca del Alto Ampurdán (Gerona). Los albaceteños, por su parte, tomaban sus hojas en infusión por sus propiedades diuréticas. Los pastores mallorquines, en cambio, llevaban un brote de lentisco en la boca para espantar a las moscas. Y su ceniza, entre otras aplicaciones, fue bastante valorada como lejía de buena calidad para blanquear la ropa.

El malvavisco es una hierba perenne que prospera junto a los márgenes de ríos y arroyos. Aunque es una planta conocida y apreciada, en la actualidad, la mayoría de sus aplicaciones medicinales (como, por ejemplo, el tratamiento de heridas, dolores, torceduras, reumas, gripes, fiebres, etc.) Las fibras de los tallos y las raíces de malvavisco también servían antaño para fabricar papel y pana.

Las campanillas son narcisos que pasan desapercibidos entre las gramíneas de los prados húmedos y los pastos de dehesa donde crecen, destacando solo durante la época de floración, cuando las campanitas forman espectaculares mantos de flores. Su uso en el pasado coincide con el actual: como planta ornamental; principalmente para integrar pequeños ramos de especies silvestres.

Por AbC.es

Comparte