El secreto de una buena vida familiar

El secreto de una buena vida familiar es asombrosamente sencillo: Cultive la relación de la familia con Jesucristo. No hay fase de la vida familiar que quede excluida de esta relación. No hay problemas que una familia podría encarar que no encuentre su solución dentro del campo de visual de este objetivo.

¿Cómo es que una familia cultiva su relación con Jesucristo? Después de todo no es como tener a un huésped mudándose a la casa… ¿o en realidad es así? Pero no podemos verle, ni hablar con Jesús, no podemos comunicarnos con Él… ¿o es que podemos, si nos tomamos el tiempo de aprender cómo uno puede comunicarse con Él? Recordemos que el hecho básico de la vida cristiana es simplemente éste, que su Señor está vivo.

El negocio de cultivar la relación de su familia con Jesús consta básicamente de dos partes: La primera consiste en establecer el “Orden Divino” en el hogar. Esto trata de relación de orden y autoridad entre los varios miembros de una familia. La segunda parte consiste en “Practicar la presencia de Jesús”.

Esta es la aventura de hacernos sensibles a la presencia invisible de Jesús en el hogar -desarrollando nuestra capacidad de percepción espiritual- aprendiendo las maneras prácticas por las cuales podemos intensificar nuestra conciencia de lo que son su camino y su voluntad para nuestra familia.

De estas dos partes, la segunda es la más importante. Es únicamente la base de que “practiquemos la presencia de Jesús” que nuestros hogares llegaran a ser verdaderamente cristianos.

Sin embargo, el establecer el “Orden Divino” tiene una cierta prioridad funcional, pues ello ayuda a crear una atmósfera en la que estamos en condiciones de practicar la presencia de Jesús. Cuando establecemos el Orden Divino en nuestro hogar, esto crea una atmósfera en la cual Jesús se siente en casa; el Espíritu Santo puede entonces hacer su trabajo de enseñarnos y guiarnos a la clase de vida familiar para la cual Dios nos creó.

Fuente: Apóstol Torra

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