Dios ha estructurado la familia siguiendo líneas bien definidas de autoridad

Dios ha estructurado la familia siguiendo líneas bien definidas de autoridad y responsabilidad. Es importante reconocer esta estructura en el principio, pues es muy poco comprendida en nuestros días, y mucho menos puesta en práctica. Sin embargo, Dios ha hecho que el bienestar y la felicidad de la familia dependan enteramente de la observancia de este orden divinamente designado.

Cualquier cambio de aquello que su voluntad ha ordenado, produce únicamente algo deforme, para lo cual no hay otro remedio sino el volver al orden original de Dios.

El orden de Dios para los cónyuges.

En ninguna otra parte encontramos más clara y simplemente establecido el orden de Dios para los cónyuges que en el primer comentario bíblico sobre la relación hombre-mujer: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” Génesis. 2:24. El “unirse a su cónyuge” incluye todos los aspectos de la relación entre esposo y esposa.

No hay problema que pueda surgir entre cónyuges, para el cual no se halle solución en una comprensión más profunda de lo que significa unirse el uno al otro, llegar a ser “una carne” con su cónyuge.

Dios nos hizo macho y hembra como parte de su creación básica. Es parte de la más profunda expresión de Dios mismo.

Cuando Él creó la humanidad a su propia imagen, no creó simplemente al hombre. Algo faltaba, de modo que Dios dijo, “le haré ayuda idónea para él” Génesis. 2:18. Creó entonces a la mujer. Ahora tenía el asunto completo.

El hombre y la mujer se unieron en matrimonio, manifestando el ideal de lo que Dios consideraba completo.

Fuente: Ap. Torra

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