La Biblia no se entrega a filosofar de tal modo sobre el sexo.

La relación matrimonial total es considerada simbólica de la relación entre Cristo y la Iglesia Efesios 5:32. Pero cuando se enfoca la relación sexual dentro del marco de la normalidad, se le trata en una forma muy práctica, por lo que ella es: Un acto físico, con un fuerte ímpetu emocional.

Sería difícil poder encontrar una manera más mundana de tratar el asunto del sexo que el capítulo 7 de 1 de Corintios: “El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y así mismo la mujer con el marido… No os neguéis el uno al otro… para que no os tiente satanás a causa de vuestra incontinencia”.

¡Y este es el único capítulo del Nuevo Testamento que ofrece consejo específico sobre las relaciones sexuales en el matrimonio! El sexo es solo uno de los aspectos del matrimonio. Del mismo modo que cualquier otra cosa en el matrimonio, debe hacerse tan bien como sea posible, pero no se le debe permitir que influya en todos los demás aspectos del matrimonio.

A modo de ilustración, cuando la familia se sienta a cenar, el esposo desea que la esposa se muestre como buena cocinera. Ese es el servicio apropiado para aquella situación particular.

Cuando los hijos se portan mal, la esposa espera que su esposo sepa aplicar disciplina con efectividad. Si él no sabe cumplir con ésta parte, no tiene mucho sentido que ella reclame de la siguiente manera: Si, a ti te gusta bastante la comida que yo preparo, pero no te tomas la molestia de disciplinar a los niños. El apetito de él por la comida que prepara su esposa es perfectamente bueno y genuino. No es allí donde está el problema, o la solución, en cuanto a la disciplina de sus hijos.

Sin embargo, se piensa que a la relación sexual se le puede echar responsabilidades tan ridículas. “Por lo único que te preocupas es por el sexo. ¿Por qué no apagas ese televisor de una vez y conversamos?” Conviene repetir que el hecho de que uno encuentre placer en la relación sexual está perfectamente en orden. El problema de no tomarse tiempo para conversar es otro problema, y se debe tratar con el dentro de su propia esfera.

La relación sexual entre la pareja de esposos es agradable delante de Dios. Recuerde que Dios nos hizo seres con la capacidad de reproducirnos, y la única manera de fructificar y tener hijos e hijas es a través de la relación sexual.

“Todos deben considerar el matrimonio como algo muy valioso. El esposo y la esposa deben ser fieles el uno al otro, porque Dios castigará a los que tengan relaciones sexuales prohibidas y sean infieles en el matrimonio”. Hebreos 13:4.

Fuente: Ap. Enrique Torra

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