El primer principio para la vida triunfante es reconocer lo que usted vale

“Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida”. Isaías 43:4.

El primer principio para la vida triunfante es reconocer lo que usted vale. Cuando lo reconozca hará que semillas de grandeza germinen en su interior.

Mantenga nutridas esas semillas, pensando en ellas y reafirmando lo que usted vale, hasta que su actitud y su conducta sean transformadas.

Esas semillas crecerán, como si un milagro se estuviera llevando a cabo en usted. Comenzará a pensar, sentir y hablar como alguien que tiene valor y dignidad. Su valor propio le merecerá respeto. Los demás lo tratarán como usted mismo se trate. Lo va a ver como se vea a sí mismo.

Usted merecerá la confianza de la gente cuando practique tener confianza en sí mismo. Usted estará determinando lo que su vida vale a través de sus propios pensamientos, palabras y acciones. Jamás abrigue pensamientos denigrantes acerca de usted mismo. Nunca hable ni actúe como una persona de segunda clase.

Mantenga su mente en el cuadro que lo presenta a usted como una persona que es semejante a Dios. El valor propio y la autoestima son la ropa más noble que usted puede vestir. Hágase el propósito de jamás desacreditar ese usted que es de tanto valor para Dios. Tome la determinación de jamás degradar a ese usted que Dios creó a Su imagen.

Una vez acepte lo que vale ante Dios, entonces podrá aceptar el valor de los demás. Al tener cuidado de sí, tendrá cuidado de las demás personas.

Declare: Soy hijo de Dios, bendecido con toda bendición espiritual, por eso soy más que vencedor, saludable y prosperado. No tengo temor, porque mayor es el que está en mí que el que está en el mundo. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Fuente: Ap. Torra

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