¿Qué sucede cuándo el esposo es cortés con su esposa?

Un esposo que protege a su esposa de las descortesías y abusos de los hijos, inculca en ellos un sentido de respeto por la mujer. Esto, unido a su propio ejemplo de cortesía y consideración hacia su esposa, es parte del legado que cada padre debiera dejar a sus hijos.

Finalmente, y lo más importante de todo, una mujer está expuesta también al ataque espiritual. El esposo permanece como un escudo y protector de su esposa contra el ataque del mundo invisible de “principados y potestades” Efesios 6:12.

Pablo se refiere a esto en 1 de Corintios 11:10; “Por consiguiente ella (la esposa) debiera estar sujeta a él (el esposo) y debiera tener una cubierta sobre su cabeza como una señal, un símbolo de su sumisión a la autoridad, por causa de los ángeles”. Sabemos que Pablo usa la palabra “ángel” (angelos) con referencia a los espíritus leales a Dios 2 Tesalonicenses 1:7, y a las huestes de satanás 1 Corintios 6:3, Romanos 8:38. El contexto aquí quizá sugiera que Pablo tiene en mente la aplicación última de las palabras.

Lo que a él lo preocupa no es meramente la convivencia del velo. El reconoce que una mujer que no esta protegida por la autoridad de su marido está expuesta a la influencia (maligna) angélica.

San Pablo comprendió que las mujeres son vulnerables al ataque espiritual, especialmente al engaño, y su protección está en refugiarse bajo la autoridad de un hombre.

Esta es la razón para el consejo que encontramos en 1 Timoteo 2:12-14, el que de otro modo sería enigmático: “Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio… porque… Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada…” Las mujeres pueden prestar una gran contribución como maestras, predicadoras, pueden orar y profetizar públicamente Joel 2:28-29, 1 corintios 11:5, pero no deben controlar a sus maridos.

Cuánto mal ha sobrevenido sobre el hogar y sobre la iglesia a causa de que las mujeres han perdido el escudo protector de la autoridad de un esposo. Le hemos permitido a satanás engañarnos al hacer creer que es degradante para una esposa el ser sumisa y obediente a la autoridad de su marido.

La enseñanza total despreciada como una necia jactancia del “ego masculino”, como un vestigio del hombre primitivo al cual nuestra iluminada generación felizmente ha logrado sobreponerse. La Biblia, sin embargo, no tiene deseos de exaltar ego alguno, masculino ni femenino.

El Orden Divino establecido para la familia atiende al elemental propósito de conceder protección espiritual. La autoridad de un esposo y la sumisión de una esposa a esa autoridad, es un escudo de protección contra las artimañas de satanás. Satanás sabe esto, y por eso es que usa todos los engaños para socavar y derribar el patrón de Dios del Orden Divino para la familia.

Fuente: Ap.Enrique Torra

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