La intención de Dios es que el esposo permanezca entre su esposa y el mundo

Cuando una mujer vive bajo la autoridad de su esposo, puede moverse con gran libertad en las cosas espirituales. Protegida de muchas de las artimañas satánicas que podrían afectarla, puede moverse con poder y efectividad en la vida de oración, y en el ejercicio de los dones espirituales.

La intención de Dios es que el esposo permanezca entre su esposa y el mundo, absorbiendo muchas de las presiones físicas, emocionales y espirituales que de otro modo vendrían contra ella.

Es el esposo, no la esposa, el principal responsable de lo que sucede en el hogar, en la comunidad y en la iglesia. Cuando él rehúye su responsabilidad, o cuando la esposa la usurpa, el hogar y la comunidad que rodea al hogar sufren las consecuencias.

Naturalmente surge la pregunta: ¿Qué es de la mujer soltera o de la viuda? ¿Cómo es que recibe ella protección? El Nuevo Testamento considera a la iglesia como la protectora de “viudas y huérfanos” Hechos 6:1; Santiago 1:27; 1 Timoteo 5:3-16.

Cuando una mujer no tenía la protección de un padre (o pariente varón), ni de un esposo, había de mirar a los dirigentes de la iglesia como su “cabeza” espiritual. De ellos debiera recibir consejos y protección espiritual. Sus necesidades materiales también habrían de llegar a ser preocupación de la iglesia local. Sería difícil concebir un arreglo más sabio para la mujer que no vive bajo la autoridad directa de un padre o un esposo.

La iglesia tiene el poder y la autoridad espiritual necesarios para constituirse en el escudo protector que una mujer necesitada. Y al encargar esta responsabilidad a un grupo (como los diáconos) lea Hechos 6:3, la situación podía ser manejada con mayor efectividad.

Sin mas reparos, la mujer debe estar bajo la autoridad de un varón, ya sea su esposo o su padre o en su defecto la iglesia local.

Fuente: Ap. Enrique Torra

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