También olemos con la boca

Aunque no lo creas existen dos maneras de oler aquello que nos vamos a comer: a través de la nariz (olfato ortonasal) y con la boca (olfato retronasal).

Con estos dos términos, los científicos quieren hacernos ver que en el proceso de llevarnos un alimento a la boca y comerlo, no solo es necesario el olor que desprende y que se introduce por nuestros conductos nasales, también importa el momento en el que lo estamos masticando y tragando por la garganta.

La comida o bebida que pasa pos nuestra boca desprende una esencia que también hace un proceso interno desde la garganta a la cavidad nasal donde se encuentran las células receptoras del olfato (lugar hasta donde llegan también los olores que entran por los orificios nasales).

Pero, ¿cómo de dominante es un olfato sobre el otro? ¿Qué importancia tienen ambos en el proceso?

Un estudio realizado por el profesor de psicología de la Universidad Brandeis (EEUU), Don Katz, descubrió que un grupo de ratas mostraba una preferencia por el olor a cacahuete después de haber recibido esa esencia de forma retronasal en sus bocas. Mientras que otro grupo de ratas que solo habían podido olerlo una vez, no sentían esa misma atracción por el aroma. De hecho, tuvieron que olerlo un par de veces más para sentirse atraídas.

Es decir, consiguieron mejores resultados de olfato de una esencia gracias al olfato originado desde la boca, por lo que Katz apunta que puede llegar a ser incluso más importante que el percibido por la nariz: “Primero nos gusta lo que percibimos por vía retronasal, lo que condiciona entonces al sistema ortonasal a gustarle ese olor”.

Fuente: Universidad Brandeis

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