La avaricia es un espíritu demoniaco

La Biblia nos habla de un joven rico que parecía una buena persona al que el Señor le hizo una observación si quería entrar en el reino de los cielos. El problema de este joven era que estaba dominado por la avaricia, si él quería entrar en la dimensión del reino de Dios, era necesario que se liberara de ese espíritu dominante.

Como hemos visto a través de la Biblia, la avaricia es un espíritu demoniaco, es una abominación delante de Dios. Nótese que, en la Biblia, la avaricia siempre aparece relacionada con la inmundicia, la adoración a los ídolos, la fornicación y toda obra de las tinieblas.

En la 1 Epístola del Apóstol Pablo a Timoteo capítulo 6 versículo 10 dice Dios que “la raíz de todos los males es el amor al dinero”. No se nos enseña que el dinero sea malo, sino que lo que resulta mortal es amar al dinero. Mateo 13:22 dice: “…el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa”. La avaricia robará el gozo de su vida y le impedirá caminar en comunión con Dios. Ella les cerrará las puertas del reino de Dios y le hará pobre y miserable en aquellas cosas que son de valor eterno. ¡Guárdese de la avaricia cuando Dios empiece a prosperarlo!

En el Salmo 62:10 el Señor nos amonesta para que, si se “aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas”. En Deuteronomio 8:12-14 la Biblia dice: “No suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, y tus vacas y tus ovejas aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieras se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios”.

Es preocupante ver como personas que han sido prosperadas por Dios cierran sus oídos y su corazón para no utilizar sus finanzas en la extensión del reino de Dios. Jeremías 22:21 dice: “Te he hablado en tus prosperidades, mas dijiste: no oiré. Este fue tu camino desde tu juventud, que nunca oíste mi voz”.

La avaricia hará que el corazón se vuelva de Dios a las riquezas, dañará su vida espiritual y lo hará caer del propósito que el Padre tiene para su vida. Proverbios 11:28 dice: “el que confía en sus riquezas caerá”. Este mismo principio lo encontramos en Job 31:24-28 “Si puse en el oro mi esperanza, y dije al oro: mi confianza eres tú; si me alegré de que mis riquezas se multiplicaran, y de mi mano hallase mucho; esto también seria maldad juzgada, porque habría negado al Dios soberano”.

Por su puesto que usted no quiere caer, sino estar firme, ¿verdad? Por esa razón su confianza y alegría deben estar siempre en el Dios que lo bendice, y no en las cosas que Él le ha dado para que disfrute.

“Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebozarán de mosto”. Proverbios 3:9.

Dios quiere prosperarlo sobrenaturalmente, pero cuídese de no poner su confianza en las riquezas, no amar a las riquezas antes que a Dios. Disfrute de los bienes que Dios le da, pero también hónrelo con ellos para que la obra del Señor siga expandiéndose sobre la tierra.

Este es el tiempo de Dios, es el tiempo de la prosperidad para los hijos de Dios, es el tiempo de la expansión del Reino. Usted hace parte del plan de Dios para este milenio, las riquezas de Dios vendrán a sus manos para que las administre y no para que sea esclavo de ellas. ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

Ap. Enrique Torra

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