La verdad sobre el diezmo

“Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos”. Malaquías 3:10-11.

El diezmo no pertenece a la Ley. Ese es un argumento satánico. El primer hombre que diezmó no fue Moisés, el padre de la ley; sino que fue Abraham, el padre de los creyentes. Abraham vivió mas de cuatrocientos años antes que Moisés y antes que existiera la Ley. Abraham es el padre de la fe, él fue el amigo de Dios.

En Génesis 14:18-20 la Biblia nos habla de cómo fue que Abraham pagó los diezmos. “entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo diciendo: Bendito seas Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo”.

¿Puede ver el principio espiritual que existe detrás de este acto? Melquisedec es el tipo profético de Jesucristo. Él le ofreció a Abram pan y vino, elementos que representan el pacto, y que también nosotros recibimos cuando tomamos la Cena del Señor. Melquisedec es también el rey de Salem, que significa paz. Jesús dijo: “Mi paz os dejo, mi paz os doy”. Juan 14:27 Además Melquisedec es sacerdote del Dios Altísimo, y Jesús es nuestro Sumo Sacerdote. Melquisedec bendijo a Abram, nosotros fuimos llamados para heredar bendición. Todo lo que Abram recibió, usted ya lo ha recibido, incluso mucho más. Ante tantas bendiciones, Abram reaccionó con amor, con fe y con gratitud; y le dio a Melquisedec los diezmos de todo.

Eso era una verdadera fortuna porque Abram no sólo era riquísimo, sino que acababa de regresar de una batalla donde había tomado el botín de decenas de reyes, como lo dice la Biblia en Génesis 14:1-16.

¿Cómo va a reaccionar usted ante las abundantes bendiciones que Dios ha puesto en su vida? Hágalo de la misma manera que Abram y empiece a darle a Dios los diezmos de todo.

Otro de los argumentos de satanás es que usted no debe pagar los diezmos porque en su iglesia no los necesitan. Note bien que Melquisedec tampoco necesitaba nada. Él era el rey. Él fue quien buscó a Abram para bendecirlo y restaurar sus fuerzas con pan y vino después de la batalla. El principio de Dios es que no debemos esperar hasta que haya necesidad en la casa de Dios. Recuerde que estar en nivel de necesidad es estar bajo maldición, y Dios nos llamó para ser bendecidos.

En 2 de Corintios 9:7 dice la Biblia que Pablo operaba bajo el mismo principio revelado: “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”.

Algunas personas creen que enseñar acerca de los diezmos es volver al legalismo, pero eso es otra mentira del diablo. Nosotros no damos porque seamos hijos de Moisés, sino que traemos nuestros diezmos ante Dios porque somos hijos de Abraham. Mire lo que la Biblia dice en Gálatas 3:7 “Sabed, por tanto, que los que son de fe, estos son hijos de Abraham”. Si usted es hijo de Dios entonces es una persona de fe, y eso lo convierte en descendiente de Abraham. Gálatas 3:29 dice “Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa”.

Es normal que cuando Dios nos colma con sus bendiciones reaccionemos igual que Abraham, puesto que somos sus descendientes. Abraham respondió a Melquisedec dándole los diezmos de todo. ¿Qué significa todo para usted? ESTA ES UNA BUENA SEMANA, LOS BENDIGO.

Fuente: Ap. Enrique Torra

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