La obediencia voluntaria

Los padres deben mantener su posición sobre el conocimiento de que están en lo correcto. Deben demandar obediencia a aquello que saben que es lo correcto.

La Familia Por el Apóstol Enrique Torra

La obediencia voluntaria está basada sobre el fundamento más íntimo de la reverencia. No es solamente una virtud; es la única virtud del niño. Incluye todo lo bueno que puede requerirse o esperarse de él.

A primera vista parece que consiste en una simple obediencia a la voluntad del hombre. Sin embargo ya es obediencia a Dios. Pues al someterse a la voluntad de los padres, los hijos aprenden a someterse a una voluntad más alta que la de ellos. 

La sumisión a los padres es una escuela para la obediencia independiente y directa a Dios que tendrán que manifestar cuando ya no vivan bajo la autoridad de los padres. Es para esto que educamos a nuestros hijos- para que a su debido tiempo puedan seguir la voluntad de Dios, y la guía de Su Espíritu, no por compulsión externa, sino con un acto consciente, y por impulso venido de adentro.

El aprender obediencia es aprender una ley básica de la vida espiritual. Porque la autoridad de Dios a menudo se abre paso hasta nuestra vida a través de la autoridad humana. 

Cuando conocemos el lugar que nos corresponde bajo la autoridad, podemos relajarnos; el relajamiento o reposo y la confianza son de ayuda para la recepción del Espíritu Santo. 

Soren Kierkegaard, el filósofo danés, escribió: “Es difícil creer, no porque sea difícil comprender, sino porque es difícil obedecer”. Podemos enseñar y razonar con nuestros hijos tanto como queramos, y aun así  mantenerles alejados de un genuino encuentro con Dios, a menos que con nuestra enseñanza también inculquemos en ellos un sentido de obediencia. 

Dios no se revela a los teóricos de poltrona, sino a aquellos que obedecen. La Biblia dice: “Hijos, Obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra”. Efesios 6:1-3 

Este es el plan de Dios para los hijos. Al ser obedientes a los padres, es a Dios a quien se obedece. De este modo se llega al conocimiento de la presencia y la bendición de Jesús en su vida, se goza de la vida exitosa y además de la longevidad.

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