¿Sólo los malvados deben tener éxito?

El señor Emerson refiriéndose a cierto predicador religioso que enfatizaba que sólo los malvados deben tener éxito, dice que éste sermoneador aplaudía las riquezas en el cielo para los justos, pero deploraba la idea de que tuvieran prosperidad material aquí y ahora en esta vida. 

El decía, en esencia, que el predicador estaba enseñando a los cristianos a decir: “en este mundo material someteremos y suprimiremos nuestros deseos, y viviremos cual limosneros mientras que los malvados se deleitan con sus pecaminosos lujos materiales. Pero una vez que lleguemos al cielo, dejaremos de agacharnos en sumisión, supresión y privación. Allí nos pondremos de pie y nos deleitaremos en todas las riquezas que los malvados tienen aquí en la tierra”.

Para el joven Emerson, eso era una necedad. A pesar de que entendía poco de la Biblia le parecía ilógico que los malvados prosperaran y que los justos fueran pobres. ¿Por qué no podía ser lo opuesto?

Las buenas nuevas proclaman que si es lo opuesto. ¿Para qué propósito los justos necesitan plata y oro en el cielo que no sea para pavimentar las calles o quizás formar bloques sólidos para construir mansiones?

Es aquí, ahora, en la tierra, donde las riquezas que Dios creó pueden ponerse a trabajar para el bien de la vida y para el bien de la gente. 

Dios no necesita los tesoros que puso aquí en la tierra; Él tiene suficientes en el cielo. El los puso aquí para usted y para mí, para que los tengamos y los disfrutemos.

Uno de los mayores pecados que se puede cometer es el de negarnos a ser disciplinados con nosotros mismos, no aplicar nuestros talentos y no obtener éxitos materiales aquí y ahora, donde estos pueden significar tanto para ayudar a la gente.

Todas las riquezas que Dios creó aquí en la tierra las dispuso para que sus hijos las disfrutemos, la Biblia dice “Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y excelencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda” 2 Pedro 1:3 (NVI), ahora nos corresponde a nosotros apropiarnos de las cosas buenas de la vida por medio de la fe en Dios y Su Palabra. Recuerde que Dios “… no quitará el bien a los que andan en integridad” Salmo 84:11

Por Apóstol Enrique Torra

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