Lo que Cristo quería era que el paralítico descubriera el deseo de su corazón

Jesucristo vio a un hombre paralítico que por treinta y ocho años no había podido caminar. Dios quería que fuera sanado pero, ¿Quería el paralítico estar sano? Cristo le preguntó: ¿Deseas ser sanado? Juan 5:6 

Parece que la pregunta es muy obvia, ¿verdad?, pero, en realidad no lo es ya que muchas personas que están padeciendo las congojas de la vida en sus diferentes áreas tanto física, familiar, espiritual, económica y moral han llegado a un estado de resignación frente a esas vicisitudes. 

Lo que Cristo quería era que el paralítico descubriera el deseo de su corazón, manifestara sus pensamientos respecto a la situación que estaba viviendo. La pregunta de Jesús está dirigida al nivel de satisfacción que había en este hombre respecto a su calamidad, es decir, ¿Está satisfecho o insatisfecho con su situación tal como es?

Es lo mismo que ahora le pregunta a usted. ¿Esta usted insatisfecho con la vida tal y como es? ¿Quiere una mejor forma de vida? ¿Desea una vida más plena? ¿Esta dispuesto a ser prospero y exitoso y a asumir las responsabilidades de administrar riquezas y éxito para su propio bienestar y para el bienestar de la demás gente?  Recordemos que aquel paralítico culpo a otras personas por los treinta y ocho años que llevaba en esa situación. 

La respuesta que dijo fue: ¡no tengo a nadie que me ayude a ponerme bien! Cristo le contesto: Tú puedes ayudarte a ti mismo. ¡Levántate! ¡Toma tu lecho! ¡Camina!  Aquel hombre se levantó, caminó y nuevamente quedó saludable. Eso es lo mismo que Dios nos dice a usted y a mí.

Decida que es lo que usted desea y ¡Actúe para obtenerlo! Usted puede tener, hacer o ser cualquier cosa que desee. Por medio de las ideas y las aspiraciones que planta en usted en forma de semillas, Dios está deseando producirle la cosecha de abundancia que El originalmente soñó que tuviera.

A través de usted Dios quiere hacer un mundo mejor, en usted y a su alrededor, pero no será hasta que  usted desee lo que Dios desea que Su bondad podrá materializarse en su vida.

Este principio acerca del deseo es de vital importancia porque su acción se motiva sólo por aquello que usted quiere en la vida. No hay limites para sus deseos, recuerde que los buenos deseos es Dios quien los hace nacer en nuestros corazones. Filipenses 2:13 (DHH)

Por Ap. Enrique Torra

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