Los padres, deben enseñar e instruir a sus hijos de modo que lleguen a amar el trabajo

Thelma Hatfield, teniente en retiro del Cuerpo de Enfermeras de la Armada de los Estados Unidos de Norte América, escribe sabiamente de la necesidad de formar buenos hábitos de trabajo en los niños:

Es obvio por la forma en que la mayoría de los padres reacciona cuando se menciona este asunto, por lo general una especie de mirada vacía, inexpresiva que no comprenden la parte necesaria de la disciplina que no puede ser suplida por ninguna otra cosa sino por el trabajo sencillo y ordinario. Si Dios hubiese abierto los ojos de mi entendimiento hace unos pocos años, yo también lo hubiera entendido. Cuando cumplí los cincuenta años, todavía no había aprendido a disfrutar del trabajo. ¡Que lástima! Entonces Dios se movió en mi vida, y dentro de poco me encontré atareada desde las 4:30 de la mañana hasta las 11 de la noche con un escaso tiempo intermedio para reposar o por holganza. No puedo expresarles lo que esto causó en mí ¡Podría escribir resmas de papel sobre esto! Y, de paso, una de las bendiciones fue la salud. No hay otro tónico igual al movimiento para el cuerpo físico.

“Los padres, deben enseñar e instruir a sus hijos de modo que lleguen a amar el trabajo, o al menos que cuando tengan que enfrentarse con algunas especie de trabajo sean capaces de enfrentarlo y llevarlo a cabo sin sufrir opresión. Puede que los críen en la doctrina y en la cultura cristiana, y que por la gracia de Dios ellos sean nacidos de nuevo; pero si no les instruyen en el trabajo, nunca serían de mucho valor ni para Dios, ni para ellos, ni para ustedes. Jamás un cristiano perezoso hizo algo para Dios.

“Adquirimos conocimiento a través del estudio de los libros, pero aprendemos sabiduría mediante el trabajo duro. No hay sustituto para la valiosa sabiduría de transferencia aprendida mediante el trabajo. En los años idos, los niños lavaban la vajilla frágil y si quebraban una pieza era muy probable que recibieran alguna clase de castigo. Esto les enseña a ser cuidadosos en su trabajo. Infortunadamente, la vajilla actual de plástico no es tan buena maestra, pues ellos pueden golpearla cuando quieran”.

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