¿Solución para el desorden de los ‘Rappitenderos’?

Con la puesta en marcha de los cuatro primeros pit stops o sitios de parada para que los domiciliarios de la empresa Rappi puedan descansar, almorzar, cargar el celular, parquear la moto o bicicleta, tomar café e ir al baño, se da un paso hacia la organización de este exitoso servicio que por su dinámica también ha estado en el ojo de las críticas de los ciudadanos y de los expertos, que piden soluciones de fondo.

Según cifras de la compañía, en la ciudad hay unos 10.000 hombres y mujeres –la mayoría jóvenes de origen venezolano– que se desplazan en motocicleta o bicicleta para entregar pedidos a domicilio. A ellos se suman al menos otros 5.000 que trabajan en las demás plataformas, lo que desembocó en todo un éxito empresarial, pero también en un fenómeno social para una ciudad que no estaba preparada para semejante negocio.

El mismo éxito de este emprendimiento llevó a que muchos de ellos se tomaran parques, separadores como el de la av. 19 en el norte de la ciudad, plazoletas, ciclorrutas y hasta las entradas de establecimientos comerciales, o a dormir en bancas públicas, en una clara violación de las normas.

Esta problemática se ventiló en varios debates en el Concejo de Bogotá y dio origen también a un proyecto de acuerdo que busca regular la operación de estos mensajeros, tema que está pendiente para discusión en plenaria. En realidad es un módulo donde hay parqueadero para poco más de 50 bicicletas bien acomodadas y espacio para unas 20 motocicletas.

La encargada, Paula Andrea Delgado Rojas, responsable de manejar el sitio, explica que los ‘rapitenderos’ pueden descansar y compartir, pero advierte: “Este es un lugar de respeto y lo que queremos es crear una cultura donde todos tenemos reglas y deberes que debemos cumplir”, dice la mujer, reconocida por su atención.

El Concejo de Bogotá aprobó en primer debate un proyecto de acuerdo que busca promover buenas conductas viales y el uso apropiado del espacio público por los domiciliarios en bicicleta que prestan su labor para las plataformas digitales.

De ser aprobado, el Distrito debería promover acciones pedagógicas de cara a las buenas prácticas de seguridad vial y de cultura ciudadana, impulsar iniciativas que favorezcan comportamientos de respeto y el uso adecuado del espacio público y la viabilidad para la implementación de zonas especiales que permitan generar beneficios al Distrito por aprovechamiento económico del espacio público.

El proyecto está para segundo debate, pero no habla de la responsabilidades de las empresas de domicilios.

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