Frank Foley: El espía que salvó a más de 10.000 judíos

Fue un héroe que llevó una peligrosa doble vida en la Alemania nazi como jefe del servicio de inteligencia británico. Lo habían enviado a Berlín en 1930. Su trabajo oficial era controlar los pasaportes británicos. Pero en verdad, era el jefe de la oficina en Berlín de la M16, del servicio secreto de inteligencia británico.

Foley fue un devoto católico toda su vida y se sintió profundamente conmovido por la persecución nazi contra los judíos, por lo que ayudó a miles de ellos a escaparse de Alemania. Desafiando la implacable política de su propio ministerio de asuntos exteriores, Foley emitió 10.000 visas para el Mandato Británico de Palestina. Sin contar con inmunidad diplomática en Berlín, él corrió serio riesgo en caso de ser descubierto por los nazis.

A pesar del gran peligro para él mismo y para su familia, continuó falsificando visas y pasaportes para los judíos que trataban de escapar de Alemania y de Austria. También entró a los campos de concentración para asegurar la liberación de prisioneros judíos. Se cree que salvó alrededor de 10.000 vidas.

Kay, la esposa de Frank Foley, dijo: “Cientos de judíos que trataban de encontrar la manera de salir de Alemania formaban largas colas fuera del consulado británico, apegándose a la esperanza de recibir un pasaporte o una visa. Día tras día los veíamos parados en los corredores, en las escaleras y en el gran patio, esperando su turno para completar los formularios que podían llevarlos a la libertad. Al final la fila llegó a tener casi un kilómetro de largo. Algunos estaban histéricos. Muchos lloraban, Todos estaban desesperados. También llegaban aluviones de telegramas y cartas de otras partes del país, todos suplicando visas y pidiendo ayuda. Para ellos, el sí o no de Frank realmente significaba la diferencia entre una nueva vida y los campos de concentración. Pero había muchas dificultades. ¿Cómo era posible entrevistar a tantas personas antes de que llegara su turno para el temido llamado a la puerta?

“Frank trabajaba desde las 7 de la mañana hasta las 10 de la noche, sin descansos. Él tramitaba por sí mismo tantas aplicaciones como le era posible y caminaba entre el equipo que examinaba los documentos para ver si podía ayudarlos, o dar consejos y palabras de consuelo a quienes esperaban”.

Wim Van Leer, quien también estuvo involucrado en ayudar a los judíos a escapar de la Alemania nazi, señaló que “el invierno de 1938 fue muy crudo y había ancianos que esperaban desde las seis de la mañana, haciendo fila en medio de la nieve y el fuerte viento. El capitán Foley vio lo que ocurría y envió un comisionado uniformado con una jarra de té para repartir a lo largo de la fila de helada miseria…”

Gracias al Fondo de Educación sobre el Holocausto, la evidencia recolectada por Michael Smith llegó a Yad Vashem. Luego de entrevistar a los testigos que quedaban vivos, que el periodista Smith había encontrado al investigar para escribir su libro, finalmente en 1999 Yad Vashem otorgó a Foley el merecido título de Justo de las Naciones y plantaron en Jerusalén un árbol en honor a este héroe silencioso.■

Fuente: Aurora Israel

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