La disciplina debiera comenzar cuando el niño está en la cuna

Un infante sabe si puede o no manipular a sus padres, y si puede lo hará. El bebé que descubre que llorando o reteniendo el aliento o siendo un problema de alimentación se convertirá en la principal atracción de la familia, llorará, retendrá el aliento, o será un problema en su alimentación. Los niños necesitan saber que hay alguien en la familia que es más fuerte y más sabio. Cuando la situación lo demande, póngase firme y diga: “No, no puedes ir, o no te lo daré” Puede que su hijo proteste amargamente, pero interiormente estará complacido al ver que usted lo ama lo suficiente para arriesgar su ira, y que tiene el buen juicio y la fortaleza para protegerle contra su propia necesidad y falta de experiencia.

El hijo que recibe todo hecho, al que se le da lo que pida, y de quien nada se requiere, es un niño desposeído. Es como servirle al niño una dieta sin los minerales y las vitaminas esenciales… y pronto mostrará señales de deficiencia nutricional. “Un hogar que no tiene prohibiciones, que no hace demandas, que no exige cortesía ni conformidad, que no establece reglas y límites esta en problemas. 

El carácter de un niño necesita una estructura adecuada, y el comenzar con estos controles debe venir desde afuera. Solamente cuando los controles externos han sido adecuados puede el niño apropiárselos, hacerlos una parte de sí mismo, y tener de ese modo la necesaria estructura interna para permitir que el crecimiento se lleve a cabo en forma completa. 

El padre y la madre deben tomar una decisión sobre cómo disciplinar a sus hijos. ¿Qué técnicas usarán para ponerles límites a sus niños? Lea los siguientes pasajes bíblicos y ore al Señor para que el Espíritu Santo le de la sabiduría, la dirección para tomar las medidas y poner en práctica estas Escrituras. Proverbios 19:18; 13:24; 10:13; 22:15; 20:30; 26:3; 29:15; 23:13-14.

Fuente: Apóstol Enrique Torra

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