La falta de vitamina D, detrás, de la alta mortalidad del Coronavirus en España

Un nuevo estudio identifica una elevada correlación entre la deficiencia de vitamina D y la alta mortalidad por COVID-19 en países como España, Italia y Reino Unido

Desde el principio de la crisis creada por la pandemia del coronavirus, los significados están buscando la causa de que algunas personas no presentan prácticamente síntomas mientras que otras se pongan gravemente enfermas y puedan llegar a morir. En abril apareció un estudio que indicaba que los bajos niveles de vitamina D estaban relacionados con la mortalidad causada por COVID-19, y que la suplementación con vitamina D podría proteger contra los peores efectos de la infección.

Esta relación ha sido corroborada por un nuevo estudio de Northwestern University, compilando datos de hospitales en China, Francia, Alemania, Italia, Irán, Corea del Sur, España, Suiza, el Reino Unido y Estados Unidos.

Los investigadores comprobaron que en los países con índices de mortalidad más altos por COVID-19, como Italia España y el Reino Unido, los pacientes tenían niveles de vitamina D más bajos que en países donde la mortalidad era menor. Esto coloca a la vitamina D en el centro de la tormenta de citoquinas, una situación de hiperinflamación en la que el sistema inmune reacciona exageradamente atacando el tejido de los pulmones, y que es la responsable de los efectos más graves de la COVID-19.

Según los investigadores la vitamina D parece tener una influencia mucho mayor que la distribución de edad en la sociedad, la calidad del sistema sanitario, o las distintas cepas del virus en cada país. La vitamina D no solo refuerza el sistema inmunitario, sino que también lo regula evitando que se vuelva hiperactivo. Con niveles adecuados de vitamina D se podría reducir la mortalidad a la mitad, según los científicos.

Esto también podría explicar porque los niños no tienen casi síntomas graves cuando se infectan con el virus. En este caso no han tenido tiempo de desarrollar completamente su sistema inmunitario, y sus defensas se basan en la llamada respuesta innata, que es menos probable que se descontrole.

Los investigadores desaconsejan tomar dosis excesivas de vitamina D, que pueden tener efectos secundarios, y tampoco ven necesario hacer acopio de suplementos, pero aconsejan que se tenga en cuenta la deficiencia de vitamina D en el tratamiento de los pacientes de COVID-19, especialmente en las personas mayores.

El organismo sintetiza vitamina D de forma natural a partir de los rayos del sol, para lo que es necesario exponerse al menos durante media hora al día, dependiendo del tono de piel. En otro caso la vitamina D se obtiene de alimentos de origen animal, especialmente el aceite de hígado de bacalao, y los pescados azules. No hay fuentes vegetales de vitamina D.

La deficiencia de vitamina D es una de las más comunes, y se calcula que en España afecta a un 50 % de la población adulta, y sube hasta un 87 % en las personas mayores de 60 años.

Por su latitud, España es un país que recibe mucha luz solar, pero la falta de aporte de vitamina D en la dieta, el hecho de que la población urbana no se expone al sol lo suficiente, y el uso de cremas de protección solar con factores muy altos, hace que la deficiencia de vitamina D sea común en muchas personas.

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