lunes, septiembre 20

El efecto positivo del Coronavirus para las tortugas

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La isla mediterránea de Zakynthos, ubicada en Grecia, es uno de los lugares más turísticos de este país. Se estima que al año puede recibir a cerca de 1 millón de visitantes. Este espacio además de ser atractivo para el público, es uno de los principales lugares de anidación de las tortugas bobas, una especie en peligro de extinción.

Y, a pesar de que hay reglas claras de respetar los nidos de estos animales, muchos turistas no lo hacen, una situación que ha puesto aún más en peligro la supervivencia de esta especie. Sin embargo, con la pandemia generada por el coronavirus muchos países impusieron cuarentenas obligatorias, cerraron sus fronteras y, por supuesto, cancelaron todos los planes turísticos. Uno de esos países fue Grecia. Con el cierre de sus playas, muchas tortugas encontraron de nuevo las costas vacías y consiguieron reproducirse con tranquilidad, es decir, el coronavirus ayudó en la recuperación de la población de esta especie.

Así lo sugiere un nuevo estudio, financiado por la Universidad Queen Mary de Londres y la Universidad Deakin en Australia, encontró que esta especie cambió su comportamiento después de la drástica reducción en el número de visitantes y barcos durante 2020. “En años previos a la pandemia, generalmente se movían de aguas más cálidas a 100 m de la costa a aguas más profundas y frías, a 400 m de las playas, durante su mejor temporada de reproducción (mayo a junio). Pero en 2020, las tortugas permanecieron en las aguas más cálidas incluso cuando la temperatura del mar alcanzó las temperaturas óptimas en otros lugares”, dice el documento.

Los investigadores, además, señalan que quizás el aumento de la presión del turismo y no de la temperatura, como se creía anteriormente, pudo haber provocado que las tortugas se desplazaran mar adentro, “haciendo que perdieran el acceso a condiciones térmicas óptimas para acelerar la maduración de los huevos y acortar los intervalos entre anidación”, señalan los expertos.

Uno de los llamados de atención que hacen los investigadores después de publicar los resultados es que con el regreso del turismo se debe seguir teniendo en cuenta a esta especie. La isla abrió sus puertas de nuevo desde el pasado 19 de julio y “muchos de los visitantes son jóvenes y no son conscientes de que las tortugas anidan en la playa”, advierten.

Fuente: El Espectador

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