viernes, diciembre 3

Bucear para salvar la laguna más grande de Colombia

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Cuando nuestro cuerpo entra en contacto con el agua fría funciona diferente. Los vasos sanguíneos se contraen, el ritmo cardíaco se acelera y la sangre se concentra en los órganos vitales. El cuerpo busca recuperar el calor que se está perdiendo rápidamente con el movimiento de nuestros músculos, entonces, tiritamos. Soportar el frío exige un gran esfuerzo y el cuerpo gasta buena parte de su energía en mantener estable su temperatura.

A solo 29 kilómetros de Pasto (Nariño), en el suroccidente de Colombia, se encuentra la laguna de La Cocha, también conocida como el lago Guamués. Es el segundo cuerpo de agua más grande del país, con 41,2 kilómetros de superficie, y se encuentra a casi 2.700 metros sobre el nivel del mar. En sus aguas, cuya temperatura varía entre los 3° y los 12°C, estuvieron más de 40 buzos que durante cinco días se dedicaron a recorrerla para sacar la mayor cantidad de basura posible. Fueron 21 inmersiones, 21 horas de fondo, más de 42 horas de trabajo logístico, organización y preparación y unas 10 horas de esfuerzos extra para retirar los objetos más pesados: tanques metálicos de 200 litros, tejas de zinc de más de tres metros y mallas de grandes cultivos de peces.

Bucear en la laguna de La Cocha no solo requiere una protección adecuada (un traje de neopreno de 10 milímetros de grosor con sus botas, guantes y capucha para que el cuerpo conserve el calor); o de mucha preparación, experiencia, un ojo agudo y una técnica de nado impecable. Requiere, sobre todo, una gran motivación para decidir sumergirse tanto tiempo, a bajas temperaturas, por tantos días seguidos.

La idea, que para muchos sonaría descabellada, se les ocurrió hace algunos años a Tulio Yela y a su familia: su hijo Juan Carlos, su hija Karol y su esposa Carmen. Todos buzos. “Hace nueve años creamos el Centro de Buceo Marlin y, desde entonces, hacemos buceo de altitud en la laguna de La Cocha. En este tiempo hemos detectado unos sitios específicos en donde se está acumulando la basura que proviene del puerto y de las 19 veredas aledañas”, afirma Tulio, quien soñaba desde niño en convertirse en uno de esos hombres vestidos de negro que a veces se encontraba sumergidos en Tumaco, en el Pacífico nariñense, donde nació y vivió hasta los 12 años. Hoy acumula más de 3.700 inmersiones.

Este año su objetivo era más ambicioso. No solo buscaban recuperar una tonelada de basura del fondo de la laguna, sino que, principalmente, esperaban ampliar el área de limpieza subacuática: superar los 79.000 metros cuadrados recorridos en 2019.

Fuente: EL ESPECTADOR

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