lunes, enero 24

Bahía de Buenaventura, sumergida en microplásticos

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Las primeras visitas al Pacífico colombiano comenzaron en el 2012. El grupo de investigación Ecología y Contaminación Acuática de la Universidad Nacional, sede Palmira, notaba que los datos de esta región eran escasos, en comparación con el Caribe. Así, empezaron a viajar allí para evaluar su biodiversidad, caracterizar los ecosistemas y encontrar los contaminantes que los están amenazando, como el ya conocido mercurio. Pero con cada visita el cambio del paisaje se hacía más evidente. “Si estábamos en Bahía Málaga, y salíamos por Buenaventura, veías plásticos pegados en los manglares, residuos en las playas o flotando en el agua”, cuenta Andrés Molina, miembro del grupo de investigación. Un panorama que los impulsó a analizar la contaminación por microplásticos (fragmentos inferiores a 5 mm de diámetro) en las aguas superficiales.

Las primeras muestras, recuerda, las tomaron en el 2015. Hicieron tres visitas cada año, hasta el 2019, a la bahía de Buenaventura, uno de los principales puertos del país, que mide alrededor treinta kilómetros. Algunas muestras las tomaban en el estuario interno, más cercano a las zonas urbanas y la desembocadura de ríos, y otras en el estuario externo, más cercano al mar. Junto con la comunidad local y pescadores artesanales, navegaban por la bahía y lanzaban una red de arrastre durante diez minutos, que servía como un colador para atrapar los fragmentos más pequeños que flotaban en el agua.

Parte del estudio, de hecho, también consistió en mirar cómo está la salud de la bahía de Buenaventura frente a otras zonas nacionales e internacionales. En Colombia, teniendo en cuenta los datos disponibles que había en 2019, era la zona más altamente contaminada con microplásticos superficiales. Y a escala internacional, entraba a competir o superaba datos de lugares altamente industriales ubicado en India, Japón y el Mediterráneo.

Pero no solo preocupa la presencia de microplásticos, que los coman los peces e incluso los humanos a través de la cadena trófica, sino, como lo cuenta Vidal, que en sus superficies también se adhieren otros contaminantes, como los metales pesados. La idea, por esto, es seguir analizando más lo que sucede en el Pacífico colombiano a través del grupo de investigación. Una región que, comentan, podría estar en peor estado que el Caribe, a pesar de que no recibe las mismas presiones demográficas y turísticas.

Fuente: EL Espectador

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