martes, mayo 24

Plásticos conquistan las cumbres del mundo

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Un informe auspiciado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, realizado en las cordilleras de todos los continentes, los señalan como el residuo más abundante. Les siguen los residuos orgánicos: heces, orín y papel higiénico.

Las conclusiones del último informe sobre la contaminación en las montañas corroboran las devastadoras conclusiones de anteriores estudios semejantes. Desde la base de las colinas más domésticas, hasta la cumbre del Everest, el pico más elevado de la Tierra, los plásticos son los desechos más abundantes en todas las montañas del mundo.

Es el dramático resumen de los datos del informe Plastic on peak, realizado por GRID-Arendal, centro de informaciones ambientales sin fines de lucro con sede en Noruega, que ha realizado junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, la Secretaría de Convenios de Basilea, Roterdam y Estocolmo, BRS, la Iniciativa de Investigación de las Montañas, MRI y la Federación Internacional de Escalada y Alpinismo, UIAA, entre otras entidades relacionadas con el ámbito de las montañas.

Se ha hecho coincidir su publicación con el Año Internacional de las Montañas, que se celebra en 2022, para denunciar la preocupante situación que produce la abundancia de estos restos a nivel global, con la intención de mejorar la responsabilidad individual para reducirlos, herramienta que el informe señala como la más eficaz para contener esta tendencia.

El informe advierte de la resistencia de los plásticos a la radiación UV y a cualquier tipo de condición ambiental extrema, estimándose su duración en el medio natural durante largos periodos. «Una botella plástica de bebida energética puede permanecer más de 400 años en el medio natural», señala Julio Barea, responsable de campañas de residuos de Greenpeace. En este sentido, conviene recordar el estudio de la Comisión Europea sobre el uso de los plásticos, que advierte que el 40% del plástico se destina a envases de un único uso como esas botellas desechables de refrescos.

El deterioro de los plásticos solo se produce después de una prolongada exposición ambiental. Lo que no quiere decir que el resultado sea mejor. Esa degradación los convierte en fragmentos microscópicos, que son removidos por todas partes del planeta.

Los desechos orgánicos ocupan la segunda posición en el ránking de las basuras presentes en las montañas, con el 61% sobre el total detectado. Amenaza certera para la salud, por el riesgo de contaminación de las fuentes de agua, entre ellos se incluye el papel higiénico y el utilizado para limpiarse la orina después de miccionar y las toallitas higiénicas para el mismo uso. A su peligrosidad, se une un considerable efecto antiestético y gran durabilidad. El papel higiénico puede permanecer en la naturaleza sin degradarse hasta cien años.

Cartones, vidrios, restos textiles de prendas deportivas y residuos metálicos les siguen, ocupando las últimas plazas restos electrónicos y pilas.

Fuente: EL MUNDO

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