Inversión forzosa: Banca enciende las alarmas
El llamado del presidente Gustavo Petro a las entidades bancarias para que contemplen la figura de inversión forzosa en los sectores de vivienda, industria y turismo, ha generado incertidumbre y desconcierto en el sector financiero.
El mandatario se refirió a la necesidad de ampliar la inclusión crediticia en el país y, para ello, propuso a la banca privada sumarse a esta iniciativa que será presentada al Congreso de la República el próximo 20 de julio.
Petro sostuvo que entre las propuestas que se presentarían al Legislativo “me inclino hacia la inversión forzosa, cogiendo de modelo la agricultura que ya está, sino dedicándola también hacia vivienda, industria, ahí con un énfasis en exportación que Bancóldex».
El presidente de Asobancaria, Jonathan Malagón, aseguró a varios medios de información, que las inversiones forzosas, herramienta a la que se ha referido el Gobierno en varias ocasiones, son una “mala idea”.
El dirigente gremial dijo que el modelo de inversiones forzosas ya fracasó en Colombia en la década de los setenta. “Fueron un elemento de represión financiera, hubo consenso entre todos los analistas de que lo que hacían era limitar el crédito porque parte del ahorro nacional se iba necesariamente a unos sectores, entonces había una distorsión”.
Agregó que con las inversiones forzosas todos los colombianos pagan tasas de interés más altas porque se comprime el ahorro para permitir que determinados sectores tengan crédito. “Los bancos simplemente son operadores, pero hay una bolsa de fondos prestables en el país, cuando un Gobierno decide hacer una inversión forzosa, amputa una parte importante de esos fondos prestables y se los entrega a un sector y comprime la cantidad de dinero que hay para todos los demás”, dijo.
El exministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, por ejemplo, calificó en su cuenta de X, como “la nueva alquimia: ¡La estatización del crédito y del ahorro!”. Desde su perspectiva, Restrepo explicó que la intención de Petro es que el sector financiero capte y canalice el ahorro, pero en vez de tener que evaluar los riesgos y la viabilidad económica de los créditos transfiera al Gobierno la engorrosa tarea de asignar del ahorro, limitándose a la suscripción de títulos de deuda (inversiones forzosas) emitidos por el Gobierno”.
Fuente: EL NUEVO SIGLO
