agosto 28, 2026

Cumbre del Mercosur expuso divisiones

La cumbre del Mercosur celebrada en Foz de Iguazú, Brasil, reunió a los presidentes de los países miembros en un contexto marcado por profundas diferencias sobre la crisis en Venezuela, la demanda de mayor flexibilidad en los acuerdos comerciales y la creación de una comisión regional para combatir el crimen organizado. El encuentro, realizado este sábado, evidenció tanto los desafíos internos del bloque como la búsqueda de nuevas estrategias para fortalecer la integración regional y la proyección internacional del Mercosur.

Uno de los puntos más álgidos de la cumbre giró en torno a la situación de Venezuela y la presión internacional encabezada por Estados Unidos. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió sobre los riesgos de una intervención militar en el país caribeño, al señalar que “una intervención armada en Venezuela sería una catástrofe humanitaria para el hemisferio y un precedente peligroso para el mundo”. También evocó la historia reciente de la región al afirmar que “cuatro décadas después de la guerra de las Malvinas, el continente sudamericano vuelve a ser acechado por la presencia militar de una potencia extrarregional”.

En contraste, el presidente de Argentina, Javier Milei, respaldó la presión ejercida por el gobierno de Donald Trump sobre el régimen de Nicolás Maduro. El mandatario calificó al régimen venezolano como “la dictadura atroz e inhumana del narcoterrorista Nicolás Maduro”, y sostuvo que esta situación “extiende una sombra oscura sobre nuestra región”. En ese sentido, celebró la campaña de Estados Unidos para “liberar al pueblo venezolano”, en un contexto en el que Washington ha intensificado sus acciones contra el régimen de Maduro, acusado de liderar un cártel de narcotráfico.

Estas posturas opuestas reflejaron la falta de consenso dentro del bloque sobre cómo abordar la crisis venezolana y la influencia de actores externos, un tema que, aunque no figuraba en la agenda oficial, dominó buena parte de los debates y generó repercusiones en la región.

El otro gran eje de la cumbre fue la discusión sobre la rigidez del Mercosur en materia de acuerdos comerciales y la necesidad de diversificar sus alianzas. La firma del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, prevista para esta cumbre tras 26 años de negociaciones, fue pospuesta nuevamente debido a la falta de consenso en Europa, especialmente por las reticencias de Francia e Italia.

Lula reclamó a los líderes europeos “coraje” para concluir el pacto, al advertir que “sin voluntad política y coraje de los dirigentes no será posible concluir una negociación que ya se arrastra desde hace 26 años”. El presidente brasileño expresó su confianza en que la firma pueda concretarse en enero, pero subrayó que el bloque continuará trabajando con otros socios, como Canadá, Emiratos Árabes Unidos e India.

Por su parte, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, instó a no limitarse a esperar a la Unión Europea y a avanzar en acuerdos con otros países: “Seguiremos esperando en el altar a la UE, pero no podemos limitarnos únicamente a esperar a la Unión Europea. Hay numerosos países y regiones donde estamos más cerca de un acuerdo”. El mandatario paraguayo destacó la proximidad de los pactos con Emiratos Árabes Unidos y Singapur, y señaló oportunidades en Asia oriental y Asia central.

La presión para diversificar los acuerdos comerciales también fue respaldada por los cancilleres de Paraguay y Argentina, quienes advirtieron que “los plazos no son infinitos” y reclamaron mayor agilidad en las negociaciones.

Fuente: INFOBAE

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