Murió Ali Khamenei, líder del régimen de Irán

Ali Khamenei, líder supremo del régimen de Irán, fue abatido este sábado 28 de febrero en los ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel en Teherán. La información fue confirmada por el presidente Donald Trump después de varias horas de incertidumbre sobre su paradero.

“Khameneí, una de las personas más malvadas de la Historia, está muerto”, comienza, contundente, su mensaje publicado en la red social Truth Social.

“Esto no solo es justicia para el pueblo de Irán, sino para todos los grandes estadounidenses y para aquellas personas de muchos países en todo el mundo que han sido asesinadas o mutiladas por Khamenei y su banda de matones sedientos de sangre”, agregó el presidente nortamericano, quien afirmó que “esta es la mayor oportunidad para que el pueblo iraní recupere su país”.

La televisión oficial de Irán ha difundido que el ayatolá Alí Jamenei, máximo líder de Irán, habría muerto como consecuencia de los recientes bombardeos de Israel y Estados Unidos.

La televisión estatal de Irán también confirmó el “fallecimiento” de quien fue líder supremo de la República Islámica durante 36 años. El anuncio fue realizado por un presentador visiblemente afectado, quien comunicó la noticia en directo, según confirmó AFP.

Alí Khamenei ocupó el cargo de líder supremo desde 1989, tras la muerte del ayatolá Ruhollah Khomeini, el arquitecto de la Revolución iraní de 1979. Antes de asumir el liderazgo supremo, Khamenei fue el primer clérigo en presidir el país, entre 1981 y 1989. Su ascenso a la cúspide del poder requirió una reforma constitucional, ya que originalmente solo los ayatolás de mayor reconocimiento podían aspirar al cargo. La Constitución se modificó para permitir que un experto en jurisprudencia islámica, como Khamenei, pudiera ser designado líder supremo, y posteriormente se le otorgó el título de gran ayatolá o marya.

Nacido en Mashad en 1939, provenía de una familia clerical y comenzó su formación religiosa desde joven, estudiando en las ciudades santas de Najaf (Irak) y Qom (Irán). Fue discípulo de Khomeini y se destacó como opositor al régimen del sah Mohamed Reza Pahlavi, lo que le llevó a ser encarcelado en varias ocasiones. Tras el triunfo de la Revolución, Khamenei ocupó cargos clave en el nuevo régimen, incluyendo la comandancia de la Guardia Revolucionaria, la diputación y la dirección del Partido República Islámica.

En 1981, sobrevivió a un atentado perpetrado por la organización islamista Muyahidines del Pueblo, que le dejó la mano derecha inmovilizada. Ese mismo año, ganó las elecciones presidenciales y lideró el país durante dos mandatos consecutivos, coincidiendo con los ocho años de guerra entre Irán e Irak. Esta etapa lo consolidó como una de las figuras más cercanas a Khomeini y le permitió fortalecer su posición dentro del régimen.

La designación de Khamenei como líder supremo no estuvo exenta de controversia. Inicialmente, Khomeini había señalado al ayatolá Hosein Alí Montazeri como su sucesor, pero lo descartó tras recibir críticas de su parte, eligiendo finalmente a Khamenei. Por ese motivo, su legitimidad se vio cuestionada en sus primeros años, pero logró consolidar su poder mediante el control de las principales instituciones del Estado y el fortalecimiento de la Guardia Revolucionaria.

Durante su mandato, cinco presidentes han ejercido bajo la autoridad de Khamenei, incluido el recientemente fallecido Ebrahim Raisi. El periodo más tenso se vivió con el presidente reformista Mohamed Jatami, cuyas posturas críticas y aperturistas llevaron al régimen a restringir el acceso de los reformistas tanto al Parlamento como a la presidencia.

En el ámbito internacional, el liderazgo de Khamenei caracterizó por su postura antinorteamericana y antiisraelí, y bajo su dirección, Irán impulsó el desarrollo de su programa nuclear, lo que provocó la imposición de sanciones internacionales. Además, convirtió a Teherán en el principal promotor del terrorismo internacional: Khamenei tejió una red de influencia regional conocida como el Eje de la Resistencia, apoyando y financiando a grupos extremistas como Hezbollah (Líbano), Hamas (Palestina) y los hutíes de Yemen.

Fuente: INFOBAE – AFP

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