5 países concentran más de la mitad de los bosques del mundo
Un informe reciente revela que apenas cinco naciones —Rusia, Brasil, Canadá, Estados Unidos y China— albergan el 54 % de la masa boscosa de todo el globo terrestre. Sin embargo, este privilegio geográfico conlleva una responsabilidad crítica: estos territorios están bajo una presión constante que amenaza la estabilidad climática de la Tierra.
Expertos advierten que la tendencia de conservación es preocupante. Diana Colomina, responsable del programa de bosques de WWF, explicó a la agencia EFE que estos ecosistemas, que cubren cerca de 4.000 millones de hectáreas, están «todos, amenazados por la deforestación» debido a la imposición de nuevos usos del suelo.
El principal motor de la pérdida de árboles no es el crecimiento de las ciudades, sino lo que llega a la mesa de los consumidores internacionales. Según datos de la FAO, el planeta ha perdido un promedio de 10,9 millones de hectáreas de bosque cada año durante la última década, con un impacto severo en Asia, África y América.
La transformación de selvas y bosques en terrenos de explotación responde a una demanda específica de productos. Entre las materias primas que están sustituyendo a los ecosistemas nativos se encuentran:
Pastos destinados a la cría de ganado, plantaciones de aceite de palma, cultivos de soja y producción de café y cacao.
Para Colomina, la solución no radica únicamente en declarar áreas protegidas. «Ya no basta con buscar protección para los bosques sino que se necesita una transformación en el sistema agroalimentario y de producción», aseguró la experta a la Agencia EFE, señalando la necesidad de reducir la dependencia de la soja importada y moderar el consumo excesivo de carne en ciertas regiones.
La Unión Europea ha intentado liderar la lucha contra la «deforestación importada» mediante el Reglamento sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR) aprobado en 2023. Esta norma exige que las empresas demuestren que sus productos no provienen de tierras deforestadas después de 2020. No obstante, el camino ha sido pedregoso.
Miguel Ángel Soto, responsable de la campaña de bosques de Greenpeace, denunció presiones externas para frenar estas medidas ambientales. Este documento «fue aprobado por todas las fuerzas políticas europeas y hemos estado trabajando con base en él para frenar todas las prácticas de deforestación en zonas tropicales», explicó Soto a EFE, pero advirtió que existe «toda una presión y ‘lobby’ directo de intereses americanos que buscan echar para atrás esta ley».
Más allá de la desaparición total de los árboles, los expertos alertan sobre la degradación de la calidad de los bosques que quedan en pie. Este debilitamiento afecta directamente la biodiversidad y la capacidad de los bosques para almacenar carbono, regular los suelos y purificar el aire.
La crisis climática agrava el panorama, pues las olas de calor y los cambios en las lluvias exponen a las especies a condiciones extremas. Además de su valor ecológico, los bosques son proveedores esenciales de recursos fundamentales para la economía humana, tales como: energía en forma de leña y biomasa, alimentos silvestres como frutas, bayas y setas, madera para construcción y papel, insumos como corcho y plantas medicinales.
La fragilidad de estos gigantes verdes pone en riesgo no solo la vida silvestre, sino los servicios ambientales de los que depende la supervivencia humana en todo el planeta.
Fuentes: AGENCIA EFE – EL TIEMPO
