Las elecciones en la ONU
La carrera para suceder a António Guterres al frente de la Secretaría General de la ONU entró en una etapa clave esta semana. Por segunda vez en su historia, la organización abrió audiencias públicas donde los postulantes presentan sus propuestas y responden preguntas de los 193 Estados miembro y representantes de la sociedad civil.
Se trata de un paso hacia la transparencia en un proceso históricamente dominado por la diplomacia de alto nivel y las negociaciones entre potencias.
Los canddatos son: Michelle Bachelet (Chile), Rafael Grossi (Argentina), Rebeca Grynspan (Costa Rica) y Macky Sall (Senegal)
El cargo de secretario general de la ONU es una de las posiciones más influyentes del sistema internacional, pero el proceso de selección está lejos de ser un simple concurso de méritos.
Desde 1945, la designación debe ser aprobada por la Asamblea General, aunque el verdadero filtro lo ejerce el Consejo de Seguridad, compuesto por quince miembros, de los cuales cinco tienen poder de veto: Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido y Francia.
En la práctica, cualquier candidato vetado por alguno de estos cinco países queda fuera de carrera, y solo aquellos con el visto bueno del Consejo llegan a la votación final de la Asamblea.
Esto explica por qué el proceso está marcado por un delicado equilibrio geopolítico y numerosas negociaciones detrás de escena. Los Estados miembro pueden impulsar audiencias y entrevistas públicas, pero las decisiones clave se toman en reuniones privadas entre embajadores.
No hay requisitos estrictos sobre la nacionalidad, el género o la experiencia previa para ser candidato. Sin embargo, existe una tradición no escrita de rotación geográfica, que busca alternar regiones del mundo al frente de la organización. América Latina, por ejemplo, solo tuvo un secretario general en más de 80 años: el peruano Javier Pérez de Cuéllar (1982-1991).
El proceso formal contempla la presentación de candidaturas, la exposición pública ante los Estados miembro y la sociedad civil, y finalmente la deliberación privada en el Consejo de Seguridad. Allí, los miembros permanentes pueden ejercer su derecho de veto sobre cualquier postulante. La Asamblea General, donde cada país tiene un voto, ratifica la decisión del Consejo, pero no puede revertir un veto.
Los resultados suelen anunciarse en los meses previos al final del mandato vigente, para dar tiempo a una transición ordenada. El nuevo secretario general asumirá funciones el 1 de enero de 2027.
Fuente: INFOBAE
