Crisis diplomática entre Colombia y Bolivia 

El presidente, Gustavo Petro, desató una nueva tormenta internacional este domingo al pronunciarse de manera directa sobre la delicada situación de orden público que atraviesa Bolivia desde el pasado mes de abril.

A través de su cuenta de X, el mandatario colombiano aseguró de forma tajante que el país andino vive una “insurrección popular” y afirmó que dicha coyuntura es “la respuesta a la soberbia geopolítica”.

Las declaraciones del gobernante se producen en un escenario complejo, pues su mandato en Colombia finaliza el próximo 7 de agosto. A pesar del poco tiempo que le queda en el cargo, Petro ofreció la plena disposición de su Gobierno para contribuir a una salida pacífica de la crisis boliviana, siempre y cuando sea invitado por las partes.

“Latinoamérica y el Caribe deben ser escuchados por el mundo mirando de frente en paz, y hablando con franqueza”, manifestó el jefe de Estado colombiano.

Esta fuerte polémica llega en un momento crítico para Bolivia, ya que el actual presidente, Rodrigo Paz Pereira, lleva tan solo seis meses en el poder. Su llegada a la presidencia marcó el fin de una era de casi 20 años de hegemonía política continua presidida por Evo Morales.

Sin embargo, la gestión del nuevo mandatario ha enfrentado una rápida resistencia en las calles.

Las manifestaciones y bloqueos de vías son lideradas por sectores sindicales, campesinos y vecinales que inicialmente exigían mejoras salariales.

La Central Obrera Boliviana (COB), la principal organización sindical de ese país, mantiene movilizaciones desde hace dos semanas que comenzaron con la exigencia de un aumento salarial del 20%, pero que rápidamente derivaron en una presión directa para exigir la renuncia del presidente Paz.

La situación llegó a un punto álgido, cuando la Policía y las Fuerzas Armadas bolivianas ejecutaron un operativo conjunto para desbloquear las carreteras estratégicas que conectan a La Paz y El Alto con otras regiones.

No obstante, para evitar un “derramamiento de sangre”, el Gobierno boliviano ordenó posteriormente el repliegue de los uniformados y convocó a un diálogo con los dirigentes indígenas y campesinos para consensuar un plan de trabajo.

Fuente: EL COLOMBIANO

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