Protestas siguen presionando al presidente de Bolivia

Miles de manifestantes exigieron este 22 de mayo en la capital política de Bolivia la renuncia del presidente centroderechista Rodrigo Paz , en una convulsa jornada de protestas marcada por enfrentamientos con policías antimotines y nuevas convocatorias del gobierno a dialogar.

Paz, con apenas seis meses en el poder, está llegando por una ola de protestas pese a sus anuncios de que escuchará a los sectores sociales, que reclaman una salida a la peor crisis económica del país andino en cuarenta años.

Ataviados con cascos o ponchos, campesinos, obreros, mineros, transportistas y maestros bajaron de El Alto hacia -de alta población indígena- a la ciudad vecina de La Paz, entre gritos y el ruido de petardos, constataron periodistas de la AFP.

En una densa humareda de gases lacrimógenos, los manifestantes avanzaron por el centro de La Paz, pero fueron repelidos por los efectivos antimotines, a quienes lanzaron piedras y palos.

«¡Que renuncie, carajo!», gritó la muchedumbre que paralizó las calles de La Paz, sede de gobierno, aislada desde hace tres semanas por bloqueos de carreteras que han provocado escasez de alimentos, combustibles y medicinas.

Muchos de los manifestantes ondeaban banderas indígenas y algunos hicieron explotar cartuchos de dinamita de bajo poder usados ​​en minería.

La mayoría de los negocios cerraron y los vendedores ambulantes reconocieron su mercadería por temor a saqueos. Un grupo de vecinos de El Alto bloqueó temporalmente los accesos al aeropuerto, el principal del occidente del país.

El Gobierno de Bolivia anunció una nueva operación «humanitaria» para levantar los bloqueos en la carretera principal del occidente del país e invitó a dialogar a la federación de campesinos del departamento de La Paz que realice la medida de presión desde hace 17 días.

Los anuncios fueron informados en una rueda de prensa conjunta del portavoz presidencial, José Luis Gálvez, y los ministros de Gobierno (Interior), Marco Antonio Oviedo; de Exteriores, Fernando Aramayo, y de Desarrollo Productivo, Rural y Aguas, Óscar Mario Justiniano.

Oviedo explicó que la operación, prevista para este sábado, se llamará ‘Corredor humanitario de las banderas’ y buscará «despejar» la carretera que une a La Paz con la región andina de Oruro y conecta hacia el centro y oriente del país.

«El objetivo de este operativo es permitir que a El Alto y La Paz lleguen alimentos, oxígeno, medicamentos y todo lo que requieren las poblaciones de estas ciudades», las más afectadas por los bloqueos de carreteras, indicó.

La operación será realizada por la Policía y apoyada «logísticamente» por las Fuerzas Armadas y la estatal Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) con maquinaria pesada para retirar el material empleado por los manifestantes para el corte de vías, señaló.

Fuente: DW

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