Hungría endurece su postura frente a Rusia
Mientras Viktor Orbán estuvo en el poder, ningún otro Estado miembro de la UE fue tan prorruso como Hungría. De hecho, el aparente afán del primer ministro por servir al presidente ruso le valió el apodo de «el perrito faldero de Putin» o «agente del Kremlin».
Durante años, Hungría fue considerada un riesgo para la seguridad tanto en la Unión Europea (UE) como en la OTAN. Los espías rusos pudieron operar en el país prácticamente sin obstáculos durante mucho tiempo. En febrero salió a la luz que Peter Szijjarto, ministro de Asuntos Exteriores de Orbán entre 2014 y 2026, había transmitido información confidencial de reuniones de la UE a su homólogo ruso, Serguei Lavrov. Todo esto llegó a su fin en mayo, cuando asumió el cargo el Gobierno encabezado por Péter Magyar.
En un claro alejamiento de la línea del Gobierno de Orbán, la nueva vice primera ministra de Hungría ya ha criticado duramente en varias ocasiones la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania. El Gobierno también declaró recientemente a Rusia como una amenaza para la seguridad nacional de Hungría.
Esta semana, ha dado su paso más decisivo hasta la fecha contra el Kremlin al expulsar a diez diplomáticos rusos por participar en actividades «inaceptables para los diplomáticos según la Convención de Viena», tal y como anunció la también ministra de Asuntos Exteriores húngara, Anita Orbán (sin parentesco alguno con el ex primer ministro). Aunque no se dieron más detalles, en general se entiende que esto significa que los diplomáticos en cuestión eran espías.
Orbán afirmó que «esto no implica romper las relaciones diplomáticas con Rusia. Hungría tiene la intención de continuar con el diálogo necesario, basado en el respeto mutuo y el cumplimiento de las normas».
El breve comunicado de la ministra generó de inmediato un gran número de titulares y comentarios, lo cual no es de extrañar, dado que no solo suponía un giro de 180 grados en la política del Gobierno hacia Rusia, sino también una de las sanciones diplomáticas más duras contra Moscú desde la caída del comunismo en 1989-1990.
Fuente: DW
