Continuación “doce reglas para criar niños delincuentes”).

7. Mantenga frecuentes disputas en presencia de sus hijos. De este modo no se verán tan afectados cuando más tarde el hogar se deshaga. (El comportamiento de los padres entre sí debe estar gobernado por una condición principal: obediencia a Dios. ¿Quién puede esperar que los hijos reaccionen bien, si el matrimonio del cual provienen ha ido mal? El desarrollo de los hijos no es algo aislado, que pueda tener éxito a despecho de las relaciones a las que esté conectado. Ellos son miembros de un organismo moral.

8. Déle a un niño el dinero que desee gastar. No le permita ganarlo por sí mismo. ¿Por qué habrían de resultar tan duras las cosas como en el caso suyo?

9. Satisfaga todos sus clamores en cuanto a comida, bebida y comodidad. Preocúpese de que sean complacidos todos sus deseos sensuales. La negación podría conducirle a una frustración dañina.

10. Póngase de parte de él contra los vecinos, maestros y policías. Todos están prejuiciados en contra de su hijo.

11. Cuando él se meta en dificultades verdaderas, discúlpece diciendo: nunca pude hacer nada con él.

12. Prepárese para una vida de pesadumbre. La va a tener con seguridad.

No podemos evitar el vernos reflejados en las faltas de nuestros hijos. Las tristes experiencias que ganamos en ellas tienen como finalidad el humillarnos. A menudo Dios coloca las cosas más escondidas, que solamente El conoce, ante nosotros en nuestros propios hijos. Es de este modo como nos da una reprimenda más profundamente en nuestra conciencia, pues nadie la entiende sino solamente nosotros. 

La Escritura nos muestra una conexión entre las acciones secretas de los padres y el comportamiento y fortuna de los hijos. Puede verse en la historia de David. El había destruido la familia de Urías, por lo cual la confusión irrumpió en su familia la que hasta ese entonces había sido bendecida por Dios. Por causa de su doble pecado de adulterio y asesinato, había destruido el honor y la vida. Sus hijos cometieron pecado de igual carácter contra sí mismos y contra él. El lo había hecho en secreto; la retribución vino sobre él ante los ojos de todos.

Fuente: Apóstol Enrique Torra

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