Descubren virus desconocidos de 15.000 años de antigüedad en un glaciar

El casquete de Guliya (una de las capas de hielo más antiguas del planeta), en la meseta tibetana, en China, ha sido el lugar en el que un equipo de científicos de la Universidad Estatal de Ohio, la Universidad de Nebraska y el Instituto Conjunto del Genoma del Departamento de Energía de EE. UU., había tomado muestras de núcleos de hielo, descubriendo 28 virus que habían estado congelados durante 15,000 años, y que la humanidad no conocía previamente.

El hallazgo ha sido detallado en un artículo publicado en la web bioRxiv y está pendiente de su revisión por pares.

Los microbios diferían significativamente entre los dos núcleos de hielo, lo que representaría unas condiciones climáticas muy diferentes en el momento de la deposición que es similar a los hallazgos en otros núcleos», escribieron los autores afirmando que el experimento ayudará a establecer una línea de base para los virus de los glaciares.

El estudio de las bacterias encontradas en el hielo glacial se remonta a principios del siglo XX; y es que estudiar microbios, bacterias y virus congelados en el hielo antiguo nos ofrece una ventana al ambiente y las condiciones climáticas de hace muchísimo tiempo. Para llegar al núcleo interno del hielo, los investigadores tuvieron que usar una sierra esterilizada y una habitación a -5 ° C para raspar las capas hasta que pudieran alcanzar el hielo no contaminado.

Luego, emplearon etanol para lavar y derretir otro medio centímetro de hielo y, posteriormente, agua estéril para lavar otro medio centímetro. Esto les permitió acceder a la capa interna para hacer el estudio. Básicamente emplearon un procedimiento de muestreo microbiano y viral ultra limpio.

A medida que los glaciares de todo el mundo continúan disminuyendo, virus y microbios congelados están quedando expuestos y temen que se pierdan para siempre si no se catalogan antes de que los glaciares se derritan y, «en el peor de los casos, esta fusión de hielo podría liberar patógenos al medio ambiente», aclaran los expertos. Recordemos que en 2016 se produjo un brote de ántrax en una parte remota de Siberia atribuida a las esporas del virus liberado de restos de un reno enterrados en el permafrost durante 75 años. Una ola de calor fue en este caso la responsable de su aparición por las altas temperaturas.

Fuente: Muy intereante

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