La relación matrimonial total es considerada simbólica de la relación entre Cristo y la Iglesia

Estos son unos principios básicos que debemos practicar dentro del hogar para que nuestras familias sean poderosas y bendecidas como Dios quiere. La Biblia dice: “Bienaventurado el varón que teme a Jehová, y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia será poderosa en la tierra; la generación de los rectos será bendita. Bienes y riquezas hay en su casa, y su justicia permanece para siempre” (Salmo 112:1-3).

“Someteos unos a otros en el temor del Señor. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó así mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela así mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia. Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y la iglesia. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como así mismo; y la mujer respete a su marido” (Efesios 5:21-33).

La relación matrimonial total es considerada simbólica de la relación entre Cristo y la Iglesia. De igual forma podemos afirmar que la relación sexual dentro del marco de la normalidad –relación entre esposo y esposa-, y se trata en una forma muy práctica, por lo que ella es: Un acto físico, con un fuerte ímpetu emocional, no sólo satisface física y emocionalmente a la pareja, sino que además bendice y fortalece los vínculos matrimoniales.
La Biblia dice: “El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y así mismo la mujer con el marido… No os neguéis el uno al otro… para que no os tiente satanás a causa de vuestra incontinencia” (1 Corintios 7:1-9).
Este es el único capitulo del Nuevo Testamento que ofrece consejos específicos sobre las relaciones sexuales en el matrimonio.

El sexo es solo uno de los aspectos del matrimonio. Del mismo modo que cualquier otra cosa en el matrimonio, debe hacerse tan bien como sea posible. Sin embargo se piensa que a la relación sexual se le puede echar responsabilidades tan ridículas. “Por lo único que te preocupas es por el sexo. ¿Por qué no apagas ese televisor de una vez y conversamos?” Bueno, conviene repetir que el hecho de que uno encuentre placer en la relación sexual está perfectamente en orden. Además la pareja debe tomarse el tiempo que sea necesario para conversar sobre los problemas, y cada situación se debe tratar dentro de su propia esfera.

En lo que respecta a la disciplina de sus hijos debe ser genuina y efectiva también. La Biblia dice: “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4); “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten” (Colosenses 3:21).

Fuente: Pastor Enrique Torra

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