Conoce la historia del fonesdoscopio

Aunque han pasado más de 200 años desde la invención del estetoscopio (padre del fonendoscopio), la auscultación de los pulmones todavía es una piedra angular en el diagnóstico de asma y de otros trastornos pulmonares, cardiacos e intestinales. Por ello, es un instrumento habitual en medicina que con el paso del tiempo se ha convertido en un símbolo de la práctica médica. Probablemente, el aparato que antes vinculamos con la imagen de un médico.

Los términos fonendoscopio y estetoscopio se emplean indistintamente, pese a que en realidad el fonendoscopio, si bien es el más utilizado y popular, es tan solo un tipo particular de estetoscopio. La palabra estetoscopio proviene de las palabras griegas “stethos”, que significa pecho, y “skopein”, que significa explorar. El estetoscopio fue inventado por el médico francés René Theophile Hyacinthe Laënnec y lo hizo de forma insospechada.

En septiembre de 1816, durante una fresca mañana, mientras caminaba por el patio del Palacio del Louvre en París, el Dr. Laënnec observó a dos niños que se enviaban señales entre sí utilizando una pieza larga de madera maciza y un alfiler. Con una oreja en un extremo, uno de los niños recibía un sonido amplificado del alfiler raspando el extremo opuesto de la madera.

Pasado un tiempo, ese mismo año, Laënnec fue requerido por una mujer joven que tenía síntomas generales de tener el corazón enfermo. Hasta ese momento, lo habitual era que el médico colocara su oreja sobre el pecho del paciente para captar los sonidos emitidos por el corazón. La misma técnica se utilizaba para auscultar el sonido de los pulmones cuándo existía alguna afección o infección respiratoria, pero tanto la aplicación de la mano al pecho como la percusión ofrecían poca ayuda diagnóstica.

Fuente: QUO Revista

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