Así funciona la vacuna Pfizer contra el coronavirus

La vacuna desarrollada por la farmacéutica Pfizer contra el coronavirus SARS-CoV-2 es la primera que ha presentado pruebas de ser efectiva en un número suficiente de casos, queda por conocer cuánto dura la protección

El mundo entero está esperando una vacuna contra el coronavirus SARS-CoV-2, causante de la COVID-19, para poder volver a la normalidad. Durante meses los investigadores han pedido precaución, ya que las primeras vacunas podrían ser solo efectivas en un 60-70%.

El anuncio de la compañía farmacéutica Pfizer del 9 de noviembre ofrece la primera prueba convincente de que una vacuna puede prevenir la COVID-19. La vacuna está siendo co-desarrollada por Pfizer y BioNtech en Maguncia, Alemania.

En el comunicado de prensa las empresas afirmaron que habían identificado 94 casos de COVID-19 entre 43.538 participantes del ensayo de fase III, y que no sabían si los casos se habían detectado entre los participantes que recibieron el placebo o entre los que recibieron la vacuna. Pero las cifras sugieren que la vacuna es efectiva en un 90% para prevenir la enfermedad.

La vacuna es del tipo ARNm (ARN mensajero). El ARNm es una cadena de nucleótidos que contiene la secuencia de un gen, y que las células utilizan para sintetizar proteínas. Lo normal es que el ARNm de nuestras células fabrique las proteínas que necesitamos para regenerar tejidos u otros compuestos necesarios para la vida.

En el caso de las vacunas ARNm se inyecta al paciente una cadena de ARNm que hace que las células fabriquen componentes de un virus. En este caso, las proteínas spike que lo recubren y que el virus utiliza para penetrar en las células sanas.

Las células T del sistema inmunitario pueden entonces fabricar anticuerpos que se adhieren a esta proteína, y por tanto neutralizan el virus. Si la persona se expone al virus, su sistema inmunitario lo podrá eliminar y no resultará infectada.

La vacuna de Pfizer se administra en dos dosis y ya había tenido resultados positivos con animales y en ensayos clínicos de la fase II. Sin embargo, es necesario completar el ensayo y recopilar datos de muchos más casos, y luego hacerles un seguimiento durante semanas o meses para ver si se infectan y muestran síntomas de la enfermedad.

Aunque los datos completos muestren una efectividad menor del 90%, es muy probable que se mantenga por encima del 50%, lo que la haría viable para su administración a la población general, según fuentes de la compañía.

Hay aún interrogantes. No se sabe si la vacuna protege del mismo modo contra los casos graves o leves de COVID-19. Tampoco está claro si la vacuna puede evitar que las personas que no muestran ningún síntoma o sólo síntomas muy leves de COVID-19 sean contagiosas.

Por último, aún uno es posible saber si la vacuna protegerá a los ancianos, que son la población con mayor riesgo, y cuyos sistemas inmunitarios podrían no ser capaces de producir anticuerpos suficientes. tampoco se conoce cuánto duraría la inmunidad de la vacuna.

Sin embargo, a pesar de estos interrogantes, y aunque la vacuna no fuera totalmente efectiva, podría ser suficiente frenar la propagación de la enfermedad, prevenir más muertes y evitar las peores consecuencias sociales y económicas de la pandemia.

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