¿Por qué los virus no se vuelven resistentes a las vacunas?

Las bacterias resistentes a los antibióticos son una gran amenaza, pero ¿por qué los virus no se vuelven resistentes a las vacunas?

Las dudas se deben a que las nuevas variantes del virus pueden potencialmente evadir a los anticuerpos desarrollados por aquellas personas que ya han pasado el virus. Es lo que ocurre con el virus de la gripe: pasar la gripe un invierno no nos inmuniza contra la del año que viene.

Pero, ¿pueden las mutaciones hacer que el coronavirus SARS-CoV-2 se vuelva resistente al efecto de las vacunas? ¿Ocurriría lo mismo que con los antibióticos?

A diferencia de los medicamentos contra las bacterias, la resistencia a las vacunas es prácticamente desconocida. Hay dos razones para ello.

En primer lugar, los antibióticos y otros antimicrobianos se administran cuando una persona está enferma. Esto significa que un gran número de patógenos están presentes en el cuerpo en ese momento, ya que su reproducción masiva provoca los primeros síntomas de la enfermedad.

Cuando en el organismo hay un número tan elevado de patógenos, es más probable que haya algunos que sean menos sensibles al fármaco. Cuando se administra el fármaco, todos los patógenos sensibles mueren o se impide su multiplicación, mientras que las variantes resistentes pueden propagarse sin obstáculos.

En cambio, las vacunas se inyectan a personas sanas, lo que significa que la memoria inmunológica reacciona en cuanto se produce la infección, mucho antes de que el agente patógeno se haya multiplicado en masa.

En segundo lugar, como se constató en un estudio de la Universidad Estatal de Pensilvania publicado en Proceedings of the Royal Society, los agentes antimicrobianos suelen atacar al patógeno en un solo sitio, mientras que las vacunas provocan múltiples respuestas de anticuerpos y células T. Esto hace que sean necesarias más mutaciones para hacer que un patógeno se vuelva resistente a una vacuna.

Una de las primeras cosas que nos vienen a la mente puede ser la diferencia entre infecciones bacterianas y virales. Los antibióticos se utilizan para tratar las infecciones bacterianas, pero la mayoría de las vacunas funcionan contra los virus. ¿Podría ser la diferencia entre bacterias y virus lo que explique la escasa resistencia a las vacunas? Respuesta corta: no. Los virus adquieren resistencia a los antivirales, como el remdesivir, con la misma rapidez que las bacterias a los antibióticos. Sin embargo las vacunas son mucho más seguras.

Sin embargo, las vacunas no están completamente libres de desarrollar resistencia. Hay unos pocos casos en los que los patógenos desarrollaron resistencia a las vacunas, pero siempre fue porque no se daba una de las razones anteriores.

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