Polémica por lugar de posesión presidencial
El Gobierno saliente, a través de una carta firmada por el jefe de Despacho Presidencial, José Raúl Moreno, dio respuesta a la delegación de protocolo del mandatario electo, Abelardo de la Espriella. En el oficio se notificó la inviabilidad de trasladar la ceremonia de posesión del próximo 7 de agosto a una guarnición militar, una propuesta que el nuevo Ejecutivo venía impulsando como un reconocimiento público a la Fuerza Pública.
En la misma comunicación, la administración saliente reconoció formalmente a los delegados designados por De la Espriella para coordinar los actos protocolarios: Nicolás Gómez Arenas, Sebastián Restrepo, Rodrigo Pinzón Navarro y el coronel (r) Jorge Iván Pantoja Mora.
La Presidencia de la República fundamentó su respuesta en el Decreto 770 de 1982, norma que rige los actos de transmisión de mando en el país. El Ejecutivo recordó que, de acuerdo con la Constitución Política y la Ley 5 de 1992, el juramento de rigor del presidente entrante debe efectuarse de manera obligatoria ante el Congreso de la República, reunido en la sede del Capitolio Nacional.
Bajo este escenario, el documento advierte que la Jefatura de Despacho no cuenta con las facultades legales para modificar la sede tradicional del evento. Cualquier excepción para sesionar en un recinto distinto al Congreso de la República es competencia exclusiva del propio poder legislativo y bajo condiciones estrictamente justificadas por la ley.
Adicionalmente, el Gobierno saliente citó el artículo 223 de la Carta Política, el cual restringe el porte de armas en reuniones políticas y corporaciones públicas,con excepción de los cuerpos de seguridad autorizados, con el fin de preservar la naturaleza netamente civil que debe revestir este acto democrático.
Como consecuencia de la inviabilidad legal de la propuesta, la Casa de Nariño también negó la solicitud del equipo de empalme de De la Espriella para realizar inspecciones técnicas anticipadas a diversas bases del país.
Las visitas estaban programadas para la Vigésima Novena Brigada en Popayán, el Comando Aéreo de Combate No. 7 (CACOM 7), el Cantón Militar Pichincha en Cali, el fuerte militar de Tolemaida y el Comando Aéreo de Mantenimiento (CAMAN) en Madrid, Cundinamarca. La Jefatura de Despacho argumentó que, al no contemplarse una base militar como escenario de la transmisión de mando, los reconocimientos logísticos en dichos puntos no resultaban procedentes.
De la Espriella insiste en el valor de la Fuerza Pública. Pese a los reparos normativos señalados por el Gobierno saliente, el presidente electo, Abelardo de la Espriella, reafirmó recientemente desde Cúcuta su intención de romper con la tradición de realizar la ceremonia en la Plaza de Bolívar de Bogotá. Su propósito, según detalló, es estructurar una ceremonia inédita dentro de un cantón militar para exaltar la labor constitucional de los soldados y policías del país, a quienes considera piezas fundamentales de la seguridad nacional y de su próximo plan de gobierno.
A pesar de las diferencias logísticas sobre el lugar del evento, la Presidencia confirmó que se mantendrán rigurosamente los honores de Estado previos a la investidura. En cumplimiento del Decreto 770 de 1982, el presidente Gustavo Petro impondrá a Abelardo de la Espriella la Orden de Boyacá en el grado de Gran Collar antes de que se inicie formalmente la sesión de posesión. Asimismo, de acuerdo con los usos diplomáticos, se llevará a cabo la entrega de la Orden de San Carlos y de la Orden Nacional al Mérito.
Fuente: EL NUEVO SIGLO
