Al descubierto: Gobierno no recortará gasto
Como ya sucedió en los tres últimos años, el gobierno no va a recortar el gasto en 2026, como ya se desprende de los proyectado en el Plan Financiero que acaba de presentar, sobre todo por la época electoral.
Así lo están advirtiendo distintos análisis y evaluaciones. Por ejemplo, el equipo de investigaciones económicas del Bancolombia, que lidera Laura Clavijo, sostuvo que “aunque el Gobierno anticipa una reducción en el desbalance fiscal hasta el 5,1% del PIB, los cálculos parten de unos supuestos macroeconómicos y unas estimaciones del pago de intereses y el gasto primario que lucen excesivamente optimistas. Anticipamos que la evolución futura del recaudo, la ejecución presupuestal y el costo de financiamiento para este año podría confirmar una apertura del déficit hasta el 7,0% del PIB para el 2026, por encima de las previsiones entregadas por el MinHacienda”.
Sostienen los investigadores que para el 2026, el balance fiscal redujo su previsión de ingresos en $26 billones, por la no consecución de los recursos adicionales de la Ley de Financiamiento y una base de recaudo menor a la esperada en 2025. Puntualizan los analistas que “el documento no brinda un detalle de las medidas y los recortes presupuestales que harían posible la mejora proyectada en el desbalance fiscal”.
Al mismo tiempo, la calificadora Moody’s recalcó que aunque en el Plan Financiero del gobierno se contempla una desaceleración del déficit a través de una reducción del gasto público, la meta del ejecutivo todavía está lejos de lo que se estipula en la regla fiscal (hoy suspendida).
«Esperamos que las presiones de gasto continúen tensionando las cuentas fiscales en el período previo a las elecciones presidenciales a finales de mayo y la transición de gobierno a principios de agosto», señalaron.
Sobre la perspectiva macroeconómica, la calificadora detalló que la escalada en la previsión inflacionaria de 2026 (ahora de 6% frente a 3,2% el año pasado) está alineada con los efectos del alza de 23% en el salario mínimo de este año.
La calificadora afirmó que si el gobierno no revisa las inflexibilidades del gasto y la estimación de ingresos (para ellos ‘sobrecalculadas’), el perfil crediticio del país también podría mostrar señales de deterioro en el futuro de mediano plazo. Hoy se mantiene en Baa3 por el pago de intereses reducidos el año pasado ante una estrategia de intercambio de bonos a valores por debajo de la par, reduciendo la deuda pero reemplazándola con nuevos bonos más costosos.
Los cambios contables llevaron a pagos de intereses reportados de 2,8% del PIB en 2025, por debajo de 4,3% en 2024.
«Con tasas de endeudamiento interno entre 13% y 14%, dada la laxitud fiscal bajo la administración del presidente Gustavo Petro, la carga de intereses volverá a subir a 3,1% del PIB en 2026. Esperamos que el balance primario se mantenga por encima de 3%, más alto de lo permitido por la regla fiscal, que volverá a ser vinculante en 2028», señaló Moody’s.
En cuanto al contexto político que representan las elecciones presidenciales de mayo, afirmaron que la calificación crediticia estará directamente relacionada con quién venza en las elecciones. En un escenario de polarización, Moody’s prevé que el gobierno que se incline por propiciar los negocios y aplique medidas fiscales correctivas podría impulsar la dinámica de inversión y mejoraría las condiciones de financiamiento.
Por otra parte, los analistas del Bancolombia señalan que la estrategia de financiamiento para 2026 está concentrada en los desembolsos internos como la principal fuente de recursos para financiar el déficit. En total, se proyectan desembolsos por $128,4 billones (6,4% del PIB), lo que representa un aumento cercano a $18,1 billones frente a lo estimado en el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2025. De este monto, $43,2 billones corresponden a desembolsos externos, distribuidos entre emisiones de bonos en los mercados internacionales, créditos con organismos multilaterales y operaciones con la banca comercial. Los $85,2 billones restantes provendrán de desembolsos internos, a través de subastas de TES, colocaciones directas y emisiones de TES verdes.
Un elemento crucial en la estrategia de financiamiento es la dinámica en los desembolsos internos, cuyo margen de acción quedó delimitado por el Decreto 1478 de 2025, que fija un tope de emisión máximo de $85,2 billones en TES y $67 billones en títulos de tesorería de corto plazo.
Fuente: EL NUEVO SIGLO
