octubre 12, 2026

Apoyan autonomía del Banco de la República

Las críticas del Gobierno al poner en duda la autonomía del Banco de la República en el manejo de la política monetaria y la inflación, fue rechazada por decanos de economía de 7 universidades, por exministros de Hacienda y por cerca de 270 personalidades del país.

El choque entre el Gobierno y el Banco de la República escaló a un punto crítico, durante la sesión en la que su junta directiva discutía el ajuste de la tasa de interés de referencia de 100 puntos, y en que el ministro de Hacienda, Germán Ávila, decidió levantarse de la mesa y abandonar la reunión.

Ávila afirmó que no comparte el ajuste, al considerar que, lejos de contribuir a controlar la inflación, encarece el costo de vida de los colombianos y termina favoreciendo más a las entidades financieras que a la ciudadanía.

A esta decisión, decanos de siete facultades de economía publicaron una carta mediante la cual respaldan la decisión adoptada por el banco y rechazan la postura asumida por Ávila.

Señalan que la junta directiva del Emisor está compuesta por siete miembros, cada uno de los cuales goza de formación y trayectoria diversa, nombrados en diferentes momentos y por distintos gobiernos. Bajo su criterio, estos profesionales logran cubrir con todos los ángulos posibles para producir una síntesis sobre el mejor curso que necesita la política monetaria en Colombia.

Subrayan que los resultados alcanzados por el Banco de la República a lo largo de los años han sido posibles gracias a su independencia frente al Gobierno, por lo que mensajes como los expresados por Ávila ponen en riesgo ese principio fundamental.

“La dedicación exclusiva y la consecuente independencia de cinco de los integrantes de la junta directiva busca garantizar que, junto con el Gerente, estos puedan dedicar toda su atención al estudio de su principal mandato: mantener la estabilidad de precios. Dicho estudio se encuentra respaldado por información y evidencia producida a diario por el que es hoy el mejor equipo técnico entre los bancos centrales de América Latina, y uno de los mejores del mundo”, señala.

Reiteran que la labor que hace el Banco de la República es técnica responde a los intereses de determinados sectores, como el ministro Ávila señaló al decir que subir las tasas de interés, en el contexto actual, solo beneficia al sector financiero.

“Las declaraciones que entregó el Ministro al retirarse de la Junta amenazan la institucionalidad monetaria, cambiaria y crediticia que tan bien ha servido a Colombia. La autonomía de nuestro banco central ha conseguido bajar la inflación de niveles superiores al 30% a comienzos de los años noventa, hasta los registros de un dígito que observamos hoy”, añaden los académicos.

Mantener a raya la inflación, puntualizan, ha favorecido especialmente a los grupos poblacionales de bajos ingresos, quienes tienen menos oportunidades de protegerse frente a la erosión de la moneda que causa un incremento sostenido de los precios.

“En nuestras clases y universidades entrenamos economistas en sólidos métodos de análisis y los formamos con el criterio que requiere servir a la Nación en los máximos niveles de responsabilidad. Esto es lo que hacen hoy los integrantes del equipo técnico, y los miembros de la Junta del Emisor. Respaldamos su labor y afirmamos nuestra confianza en el sistema que hemos diseñado, de un banco central independiente con un claro mandato para mantener en el tiempo la credibilidad en nuestra moneda, que es prerrequisito indispensable para el crecimiento y la prosperidad compartida”, concluyeron.

Por otra parte, un grupo de más de 200 ciudadanos, entre ellos expertos en materia económica y exministros, dio a conocer una carta abierta en la que expresa su “honda inquietud” por las recientes tensiones entre el Gobierno Nacional y el Banco de la República.

Según el pronunciamiento, el respeto por las entidades independientes del Gobierno es un pilar fundamental para el adecuado funcionamiento del Estado, la estabilidad macroeconómica y el bienestar de la ciudadanía.

Fuente: EL NUEVO SIGLO

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