Comercio minorista empuja la economía

El resultado del comercio minorista de febrero reveló que las condiciones macroeconómicas siguen orientando a los hogares a consumir bienes. En efecto, en el segundo mes del año, de acuerdo con las cifras del DANE, y mientras la actividad económica creció anualmente +1.6 %, el comercio minorista lo hizo en +10.9 %, consolidándose como uno de los sectores con mejor desempeño.

De acuerdo con un análisis del equipo de investigaciones económicas del Banco de Bogotá, destaca que la sólida demanda de bienes por parte de los hogares se sustenta, en gran medida, en el escenario macroeconómico actual. Tomando como referencia el aumento salarial de los empleados del sector comercio, algo superior a +13 %, y mientras la inflación de bienes se sitúa alrededor de 3 %, la ganancia de poder adquisitivo de los hogares para la compra de bienes es importante.

Señalan que el estímulo al consumo de bienes se vuelve aún más evidente cuando se considera que la inflación de los servicios (excluyendo arriendos) se mantiene al alza. A marzo, la inflación de servicios bordeó el 9 % y, en abril, habría alcanzado un avance de doble dígito, acercándose rápidamente al crecimiento acumulado de los ingresos laborales. Esta dinámica implica que, en términos relativos, para los hogares resulta más costoso consumir servicios en comparación con los bienes.

Adicionalmente, el hecho de que los hogares hayan estabilizado su nivel de ahorro les otorga un mayor margen para acceder a crédito, particularmente en la adquisición de bienes de alto valor, como vehículos o electrodomésticos.

De hecho, en el primer bimestre, de los 19 segmentos del comercio, solo uno, el de combustibles, registró una caída anual de sus ventas. En tanto, los segmentos de equipos de informática y comunicaciones; aparatos de sonido y video; electrodomésticos y muebles para el hogar; artículos y utensilios para uso doméstico; productos de aseo para el hogar e higiene personal; calzado; prendas de vestir; y alimentos y bebidas mostraron una aceleración en su avance. En particular, el gasto en equipos electrónicos y vehículos presentó el mayor dinamismo, al registrar tasas de expansión de doble dígito.

En este contexto, Investigaciones Económicas destaca que la sólida demanda de bienes por parte de los hogares se sustenta, en gran medida, en el escenario macroeconómico actual. Tomando como referencia el aumento salarial de los empleados del sector comercio, y mientras la inflación de bienes se sitúa alrededor del 3 % y el deflactor del comercio minorista se aproxima al 0,5 %, la ganancia de poder adquisitivo de los hogares para la compra de bienes es importante.

Por el lado de los ingresos, el impulso estaría asociado al elevado ajuste del salario mínimo, en un contexto de estabilidad en las cifras de empleo. Asimismo, la inflación de bienes continúa contenida por la marcada revaluación de la tasa de cambio, la cual alcanzó en abril niveles inferiores a $3,600, algo no observado desde comienzos de 2021. De allí que los rubros con mejor desempeño del comercio sean, principalmente, bienes importados.

El estímulo al consumo de bienes se vuelve aún más evidente cuando se considera que la inflación de los servicios (excluyendo arriendos) se mantiene al alza.

Fuente: EL NUEVO SIGLO

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