Continúa la devastación en la Amazonía colombiana
La Amazonía colombiana registra un nuevo repunte en la deforestación. El más reciente informe indica que entre abril de 2024 y marzo de 2025 se deforestaron aproximadamente 56.719 hectáreas en la Amazonía colombiana.
Este repunte está asociado a la apertura de vías no autorizadas, la expansión de la ganadería, los cultivos de coca y la minería ilegal, fenómenos que expertos vinculan al conflicto armado y a la limitada presencia institucional en la región.
En un sobrevuelo realizado por el costado noroeste del arco amazónico colombiano, conformado por los departamentos de Caquetá, Guaviare, Putumayo y Meta, La Agencia EFE constató extensas franjas de tala en medio del verde continuo de la selva.
Vías de color ocre atraviesan el territorio para conectar potreros, configurando un mosaico que fragmenta la cobertura vegetal.
Durante el recorrido aéreo se observaron columnas densas de humo en distintos puntos, indicio de quemas activas en sectores de la serranía de La Macarena, así como en los parques nacionales naturales Tinigua y Chiribiquete y en las llanuras del Yarí.
El director de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), Rodrigo Botero, explicó:
«Hoy vimos una perspectiva general del avance de la deforestación de norte a sur. Hay un avance muy importante en varios núcleos y es crítico lo que ocurre en los parques Tinigua y La Macarena».
De acuerdo con el más reciente informe de la FCDS, entre abril de 2024 y marzo de 2025 se deforestaron aproximadamente 56.719 hectáreas en la Amazonía colombiana.
El reporte también señala que en los últimos siete años, entre 2018 y 2025, la red vial en la región aumentó en 8.018 kilómetros. Solo en el último año se abrieron 1.460 kilómetros de nuevas carreteras, lo que equivale a un promedio de cuatro kilómetros diarios.
El análisis técnico indica que el 90 % de la superficie deforestada en el último año se encuentra a menos de 1,9 kilómetros de las vías construidas, lo que, según la FCDS, evidencia la relación directa entre la expansión vial y la pérdida de bosque.
Botero advirtió además que la transformación del territorio es notoria al occidente del resguardo Yaguará, en el núcleo del alto río Camuya, y dentro del Parque Nacional Natural Chiribiquete, «por el avance de carreteras, cultivos de coca y lotes de ganadería».
Según el documento, «de cada diez hectáreas deforestadas en esa zona, 8,3 se destinan a pasturas, 1,5 a cultivos de coca y 0,2 a la apertura de vías ilegales».
En cuanto a cultivos ilícitos, la Amazonía concentraba en 2023 el 25,6 % de las hectáreas sembradas con coca en Colombia. En los municipios del arco noroeste, el área cultivada aumentó 88,9 % entre 2019 y 2023.
Fuente: EL TIEMPO – AGENCIA EFE
