El Día de la Biblia

Cada 31 de octubre, las Sociedades Bíblicas conmemoran el Día de la Biblia, una fecha que busca promover la lectura y reflexión de este texto considerado sagrado por millones de creyentes cristianos en el mundo.

La Biblia, inspirada por Dios y escrita bajo la guía del Espíritu Santo, es reconocida como la fuente de las verdades reveladas que se manifiestan en las Sagradas Escrituras. Según la tradición, fue el primer libro traducido en la historia, en Alejandría alrededor del año 250 a. C., por un grupo de sabios judíos, y no existe otro texto que haya sido traducido tantas veces ni a tantos idiomas.

Actualmente, la Biblia se ha consolidado como el libro más leído y vendido del mundo, con más de 100 millones de ejemplares distribuidos cada año y traducciones en más de 2.000 idiomas.

La celebración del Día de la Biblia tiene también un trasfondo histórico. La fecha recuerda el 31 de octubre de 1517, cuando Martín Lutero fijó en la puerta de la iglesia del Castillo de Wittenberg (Alemania) sus 95 tesis, hecho que marcó el inicio de la Reforma Protestante.

El propósito de esta conmemoración es exaltar la inspiración divina del texto sagrado que cambia y transforma vidas. Por ello, países iberoamericanos como Argentina, Nicaragua, Perú, República Dominicana, Venezuela y Colombia, organizan cada año jornadas de lectura y actividades en torno a la Palabra de Dios.

La Biblia está compuesta por dos grandes secciones: el Antiguo Testamento, que recoge las alianzas de Dios con el pueblo de Israel, y el Nuevo Testamento, que presenta la plenitud de esa promesa en la vida y obra de Jesucristo.

Fue escrita por alrededor de 40 autores de distintos orígenes sociales y culturales —reyes, campesinos, poetas, pescadores, eruditos— a lo largo de 1.600 años y en tres continentes: África, Asia y Europa. Sus textos nacieron en contextos muy diversos: Moisés en el desierto, Jeremías y Pablo en prisión, David en tiempos de guerra, Salomón en épocas de paz, y Pedro en momentos de persecución.

Redactada originalmente en hebreo, arameo y griego, su proceso de composición se extendió desde unos 1.300 años antes de Cristo hasta el año 100 d. C., con San Juan como su último autor.

Así, cada Día de la Biblia se recuerda no solo la historia de un libro, sino también la fe, la cultura y la palabra viva que, a través de los siglos, ha marcado el rumbo espiritual y moral de la humanidad.

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