octubre 15, 2026

El último glaciar de Eslovenia perdió la mitad de su superficie 

En un contexto de aumento sostenido de las temperaturas en Europa, el glaciar Skuta, el último de Eslovenia, pierde superficie y espesor. Su retroceso pone en riesgo la disponibilidad de agua en los valles alpinos y puede reducir el caudal de los ríos y las reservas subterráneas de la zona. El glaciar del monte Triglav, la cumbre más alta del país, ya casi se ha derretido por completo.

Según informó Associated Press (AP), el Instituto Geográfico Anton Melik, que integra el Centro de Investigación de la Academia Eslovena de Ciencias y Artes, lleva ocho décadas siguiendo la evolución de ambos glaciares.

Sus registros muestran que las masas de hielo del país se reducen de forma sostenida. Esta pérdida afecta a los ecosistemas de montaña, a las comunidades cercanas y a los ríos que reciben el agua del deshielo.

El paisaje alrededor de Skuta, en los Alpes de Kamnik-Savinja, ya no se parece al de un glaciar continuo. Queda una capa de hielo sobre una ladera rocosa, en buena medida tapada por piedras y sedimentos. Una abertura estrecha conduce a una grieta donde aún se observa hielo acumulado.

El guía de montaña Andrej Slak, que recorre la zona desde hace 35 años, afirmó que el cambio se hizo más evidente durante la última década. “Estamos junto al último glaciar que queda en Eslovenia y basta mirar lo que queda de él; no es más que una pequeña placa de hielo cubierta de grava y restos; el cambio es llamativo”, dijo Slak en declaraciones difundidas por AP.

Para los habitantes de los valles cercanos, la pérdida de hielo va más allá de un cambio en el paisaje. Slak explicó que estas formaciones almacenaban agua a lo largo del año y eran útiles para quienes trabajaban en la montaña. Los pastores aprovechaban antiguos huecos helados para conservar carne, pero esa posibilidad desapareció a medida que se perdieron las capas de hielo permanente.

El investigador Miha Pavsek, del Instituto Geográfico Anton Melik, explicó que las primeras mediciones indicaban que Skuta tenía entre 2,5 y 3 hectáreas de hielo. Hoy su superficie ronda las 1,5 hectáreas y su espesor disminuyó de forma marcada, por lo que el glaciar resiste peor los períodos de temperaturas altas.

El retroceso fue todavía mayor en el glaciar de Triglav. Al inicio del seguimiento, cubría más de 14 hectáreas. Hace entre cinco y diez años, su extensión ya oscilaba entre media hectárea y una hectárea. En los últimos años, fue inferior a 0,2 hectáreas, hasta que el hielo prácticamente desapareció.

Una marca pintada en una roca indica hasta dónde llegaba el glaciar de Skuta en 1994. Desde entonces, el borde del hielo se alejó varios metros. Pavsek señaló que entre el 80 % y el 90 % de la superficie que queda está cubierta de grava. Esa capa reduce parcialmente la exposición al sol, aunque no evita que el hielo se derrita en los bordes y en el interior.

Pavsek atribuyó el retroceso a dos factores que coinciden con frecuencia creciente: poca nieve durante el invierno y temperaturas elevadas en verano. La nieve estacional protege el hielo y permite que el glaciar recupere parte de su volumen. Cuando esa cobertura es escasa, el hielo queda expuesto al calor antes de tiempo.

Las consecuencias se extienden más allá de las cumbres. El deshielo contribuye a alimentar ríos de Europa central y los Balcanes, como el Drava y el Mura. Esos cursos de agua, a su vez, ayudan a recargar las reservas subterráneas utilizadas para el abastecimiento de agua potable.

Fuente: INFOBAE

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