Ganaderos afectados por la sequía
El sector ganadero de la región Caribe colombiana atraviesa una de sus etapas más críticas debido a la combinación de una intensa sequía, el impacto de los altos costos de los insumos y una profunda crisis en la comercialización de la leche.
Jorge Rodríguez, director ejecutivo de la Asociación de Ganaderos de la Costa Norte (Asoganorte), manifestó que el fenómeno de ‘El Niño’ está afectando gravemente la disponibilidad de agua y forrajes para los animales. De acuerdo con el dirigente gremial, muchas reses han caído a una condición corporal de dos en una escala de uno a cinco, lo que refleja una delgadez extrema que incluso está dificultando el desarrollo del ciclo de vacunación contra la fiebre aftosa.
“Estamos en pleno ciclo de vacunación contra la fiebre aftosa y algunos productores están esperando que los ganados se recuperen para poder aplicar la dosis. A esto se suma que no hay alimento; no ha llovido en lo corrido de este primer semestre del año. Como se prevé que el fenómeno de ‘El Niño’ extienda las condiciones de verano en los próximos meses, podríamos estar ante un desastre para la ganadería regional y del país”, advirtió Rodríguez.
El director de Asoganorte expresó además que el sector registra una marcada escasez de materias primas y un incremento desmedido en sus precios. Como ejemplo, expuso que una tonelada de salvado de trigo que el año pasado se cotizaba en alrededor de 350.000 pesos, hoy está llegando a la región Caribe y al Atlántico con un costo de 600.000 pesos.
“A esos precios, un pequeño campesino simplemente no va a poder comprar el alimento suplementario que necesitan sus reses para sobrevivir”, precisó.
Los productores de la región señalan que el precio pagado por el litro de leche en boca de finca ha caído notablemente en comparación con los niveles de 2024, ubicándose actualmente entre los 1.700 y 1.800 pesos.
Esta situación se le atribuye a la falta de consolidación de una industria láctea formal y regulada en el departamento del Atlántico. Al depender mayoritariamente de los acopiadores informales, el ganadero se ve obligado a aceptar tarifas por debajo de los costos de producción, mientras el volumen de ordeño diario disminuye drásticamente por la fuerte sequía.
“El ganadero hoy, además de producir poca leche por la crudeza del verano, recibe un pago por litro que está por el suelo. Esto pasa por no tener una empresa formal en el Atlántico que procese y regule el tema del precio. Estamos a merced de la informalidad y dependemos de ellos. Esta coyuntura está golpeando con fuerza al 80% de los productores del Caribe, quienes en su gran mayoría son pequeños ganaderos”, concluyó el director de Asoganorte.
Fuente: La FM
