Gasto público avanza sin freno en 2026

El gasto público en Colombia arrancó 2026 con un ritmo que, aunque esperado, enciende alertas frente a la viabilidad del ajuste fiscal planteado por el Gobierno.

A febrero, la ejecución del Presupuesto General de la Nación (PGN) se mantiene en niveles cercanos a su promedio histórico, lo que refleja una dinámica que no da señales de desaceleración en un contexto de creciente presión sobre el déficit y las finanzas públicas.

De acuerdo con cifras oficiales, el PGN para 2026 fue aprobado en $546,9 billones, aunque con un faltante de financiación de $16,3 billones tras el hundimiento de la Ley de Financiamiento.
Ante este escenario, el Gobierno optó por declarar emergencias para intentar recaudar los recursos faltantes, pero la efectividad de estas medidas tributarias aún depende de decisiones de la Corte Constitucional, lo que mantiene la incertidumbre fiscal vigente.
En términos de ejecución, con corte al 28 de febrero se han obligado $68,2 billones, de los cuales ya se han pagado $66,2 billones. Si se excluye el servicio de la deuda, la ejecución se ubica en 10,4% del total apropiado, una cifra prácticamente alineada con el promedio histórico de 10,6%. Tal como señala el análisis, este comportamiento evidencia que el gasto “continúa ejecutándose bajo inercias similares a las de años anteriores”.

Este ritmo incluso resulta levemente más dinámico que el observado en 2025, con una diferencia de 0,9 puntos porcentuales, lo que sugiere una recuperación tras la desaceleración registrada desde 2021. Sin embargo, lejos de ser una señal positiva en el contexto actual, esta tendencia genera dudas sobre la capacidad del Gobierno para materializar el ajuste fiscal previsto, que implica una reducción significativa del gasto.
Al revisar la composición del presupuesto, el gasto de funcionamiento sigue liderando la ejecución, con una apropiación de $358,1 billones y un avance del 11,5% a febrero. Por su parte, el servicio de la deuda muestra el mayor ritmo, con una ejecución de 21,8% sobre $100,4 billones. En contraste, la inversión pública registra el menor dinamismo, con apenas 5,8% de ejecución sobre $88,4 billones, reflejando rezagos en la puesta en marcha de proyectos.

Este comportamiento responde, en parte, a las características propias del ciclo presupuestal. Mientras los gastos de funcionamiento y deuda se ejecutan con mayor rapidez desde el inicio del año, la inversión requiere procesos previos de planeación, contratación y ejecución. De hecho, el informe advierte que la brecha entre compromisos y obligaciones “indica que muchos proyectos aún se encuentran en etapas tempranas de ejecución”.
A nivel sectorial, las mayores tasas de ejecución se concentran en áreas con gastos recurrentes como Relaciones Exteriores, Educación y Salud, que superan el promedio general. En contraste, sectores como ciencia, vivienda y agricultura muestran avances más lentos, precisamente por su dependencia de proyectos de inversión que toman más tiempo en materializarse.
A este panorama se suma el peso del rezago presupuestal de 2025, que asciende a $48,4 billones. A febrero, ya se ha pagado el 39,2% de estas obligaciones, lo que implica una presión adicional sobre la caja del Gobierno, al tener que atender compromisos del pasado y del presente de manera simultánea. Esta situación complejiza aún más la gestión fiscal en el corto plazo.

Fuente: PORTAFOLIO

Compartir