agosto 22, 2026

La capa de ozono se está recuperando progresivamente

Aunque las noticias ambientales suelen ser negativas, también hay avances sobre la protección del planeta. Uno de los mayores éxitos de las últimas décadas es la protección de la capa de ozono.

Desde finales de los ochenta, los científicos advirtieron que algunas sustancias químicas estaban destruyendo el delgado escudo que protegía a la Tierra de los rayos ultravioleta del Sol. Evidenciaron que cada año, durante la primavera austral, se abría un agujero en el ozono sobre la Antártida.

Ahora, esa abertura está disminuyendo. La Organización Meteorológica Mundial reportó que el agujero que se presentó en 2025 fue el quinto más pequeño registrado desde 1992.

Además, se cerró por completo el 1 de diciembre, lo que implica el cierre más temprano que ha habido en los últimos seis años y “casi tres semanas antes de lo habitual durante la última década”, como lo señaló el organismo.

Para entender el éxito de lo que ocurre con el ozono, es necesario entender primero las razones por las que tiene una abertura anualmente.

Lo particular es que solo sucede en el Polo Sur, cuando los incipientes rayos de sol de la primavera hacen que se deshielen las nubes que están en la estratosfera y se liberan las sustancias químicas que deterioran la capa de ozono. Las condiciones de temperatura y de viento para que esto pase solo se dan en la Antártida.

Sin embargo, ese agujero ha disminuido por los pactos que se han realizado para controlar los gases que agotan el ozono, según señala la Organización Meteorológica Mundial.

“Somos conscientes de que existe una variabilidad interanual en el agujero de ozono asociada a la dinámica atmosférica. Sin embargo, nuestro seguimiento científico confirma nuestras predicciones de que la capa de ozono se está recuperando satisfactoriamente gracias al Protocolo de Montreal y a la eliminación gradual de la gran mayoría de las sustancias químicas que agotan esta capa, utilizadas anteriormente en refrigeración, aires acondicionados, espumas extintoras de incendios e incluso lacas para el cabello”, indica Paolo Laj, jefe de la Sección de Investigación Atmosférica y Ambiental de la OMM.

El Protocolo de Montreal que menciona el organismo fue el primer acuerdo internacional ambiental respaldado por todos los países del mundo. Se firmó el 16 de septiembre de 1987 y entró en vigor el 1 de enero de 1989.

Su objetivo es eliminar progresivamente las sustancias que agotan la capa de ozono como los clorofluorocarbonos, que antes hacían parte de los gases para refrigerar las neveras, las espumas para aislar la temperatura exterior o que estaban en los aires acondicionados y en solventes para limpiar piezas mecánicas.

Esa sustancia, conocida por sus siglas CFC, luego fue reemplazada por los hidroclorofluorocarbonos que, aunque destruían menos la capa de ozono, son mucho más potentes como gases de efecto invernadero. Por esta razón, también fueron incluidos dentro de las regulaciones del Protocolo de Montreal. Otra de las sustancias a limitar son los halones, que se usaban principalmente en los extintores de fuego.

Aunque la lista es aún más larga, la novedad es que dichas sustancias alcanzaron su punto pico de producción cerca del año 2000 y, desde entonces, se han reducido casi un tercio.

El avance es tal que los científicos prevén que, con las políticas actuales, la capa de ozono podría recuperarse para 2040 en casi todo el mundo, al 2045 en el Ártico y al 2066 en la Antártida.

Fuente: FRANCE 24

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