agosto 25, 2026

La desinformación podría convertir el cambio climático en catástrofe

La proliferación de desinformación y noticias falsas en torno al cambio climático está transformando una crisis en una catástrofe, de acuerdo con un nuevo informe del Panel Internacional sobre el Entorno de la Información (IPIE, por sus siglas en inglés). El documento señala que los contenidos engañosos, en su mayoría difundidos por empresas de combustibles fósiles, actores políticos conservadores y algunos gobiernos, están entorpeciendo los esfuerzos globales para mitigar el deterioro ambiental, que hoy parece estar fuera de control.

La organización llegó a esta conclusión tras analizar mediante codificación cualitativa cerca de 300 estudios publicados entre 2015 y 2025, esto con el fin de evaluar la integridad informativa en torno al tema. En términos generales, el trabajo destaca que la desinformación ha erosionado la confianza pública y debilitado la coordinación internacional frente al calentamiento global.

“Es un problema serio. Si no contamos con información veraz, ¿cómo vamos a apoyar las causas adecuadas o elegir a los líderes correctos? ¿Y cómo podrán estos transformar la evidencia científica en políticas eficaces? Lamentablemente, los actores malintencionados siguen muy activos y, probablemente, ahora tienen el control”, explicó Klaus Jensen, investigador de la Universidad de Copenhague y codirector del análisis del IPIE.

De manera específica, el informe advierte que el discurso negacionista ha evolucionado: ya no se enfoca tanto en cuestionar la existencia del cambio climático, sino en desacreditar las soluciones propuestas para enfrentarlo. Detrás de estas campañas están corporaciones, gobiernos, partidos políticos, grupos de interés, medios de comunicación y plataformas digitales, que manipulan la narrativa pública para proteger intereses particulares.

El documento detalla que grandes empresas del sector energético, como ExxonMobil, BP y Shell, han desempeñado un papel central en esta estrategia, recurriendo a tácticas sutiles de negación y al llamado greenwashing (o «lavado verde»), con el que simulan compromisos ambientales sin modificar sustancialmente sus prácticas industriales.

El estudio también revela que el 44% de las declaraciones ambientales emitidas por la industria de aviación comercial son engañosas, una práctica que se ha detectado asimismo en los sectores agrícola y tecnológico.

Respecto a la participación de ciertos gobiernos, el informe indica que varias administraciones del Norte Global han contribuido a la desinformación al minimizar su responsabilidad en los efectos del cambio climático. También responsabiliza a partidos populistas y conservadores, particularmente en Estados Unidos y Europa, de promover narrativas que distorsionan el consenso científico.

Las teorías conspirativas, el escepticismo selectivo y la negación abierta del fenómeno climático afectan especialmente a estudiantes, jóvenes y usuarios de redes sociales con baja alfabetización científica, lo que ha provocado una pérdida de confianza en la ciencia y ha polarizado aún más el debate público. Esta polarización, a su vez, distorsiona el consenso científico, retrasa la implementación de políticas urgentes y fomenta soluciones superficiales que no atacan las causas profundas del problema.

Fuente: WIRED

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