La Tierra está perdiendo su equilibrio
En el planeta, los ciclos naturales marcan un vaivén constante en la cobertura vegetal, alternando entre hemisferios según los cambios climáticos anuales: mientras una zona florece con temperaturas cálidas, la opuesta entra en una fase de reposo por el frío. No obstante, análisis recientes basados en monitoreo orbital, liderados por especialistas de una reconocida institución académica estadounidense, evidencian una alteración en ese patrón habitual.
Cada año, la vegetación de la Tierra se mueve al ritmo de las estaciones. Esta “ola verde” cumple un ciclo bien definido: la mitad norte de nuestro planeta se viste de verde desde la primavera hasta el verano, mientras, al mismo tiempo, la mitad sur se despoja de vegetación por el invierno austral. Cuando llega el invierno al norte, la situación se invierte: la vegetación desaparece y el sur florece durante su verano.
Sin embargo, un equipo de científicos de la Universidad de Yale (Estados Unidos) ha detectado, usando imágenes satelitales, un cambio en la trayectoria de esta ola verde.
“Los cambios son más rápidos que antes durante el verano austral y se observa un movimiento global hacia el noreste”, han señalado los investigadores.
“El uso del suelo y el cambio climático”, han trastocado el comportamiento de esa ola de vegetación. El equilibrio global está viéndose alterado. Aunque el patrón estacional en los dos hemisferios sigue presentando crecimiento en primavera y reducción en invierno, la cuestión es que cada año, la vegetación se está desplazando a latitudes más altas y, específicamente, hacia el noreste.
El centro de esa ola verde también se mueve, pasando a encontrarse aproximadamente sobre la línea Francia-Islandia-Norteamérica a mediados de julio, y sobre la costa oeste de África, en Liberia, entre finales de febrero y principios de marzo.
Ese “centro” es el área donde la vegetación alcanza su mayor peso al comenzar el verano boreal, y luego, durante el verano austral. El peso máximo no depende sólo de la vegetación silvestre, sino también de los cultivos agrícolas, que ahora pueden aprovechar temporadas de crecimiento más largas debido al calentamiento global. Algunas especies, además, se benefician del aumento del CO2 en la atmósfera, que estimula su crecimiento —pero cuidado, esto no vale para todas las plantas ni para todas las zonas.
A medida que la vegetación se mueve al noreste, también lo hace ese peso: hacia Rusia, India y China, principalmente. Y el ritmo de ese movimiento es muy diferente según el hemisferio. En el hemisferio sur, el desplazamiento ha sido especialmente rápido de década en década: entre 1983 y 2021, la “migración” de la vegetación hacia el norte fue de alrededor de 1,5 a 2,5 km por año en promedio.
En los últimos 15 años, ese movimiento se ha acelerado de forma notoria: desde 2010, el centro de la ola verde ha avanzado unos 14 km al año de media. Según el estudio, se ha observado incluso una especie de “intercambio vegetal” progresivo entre el sur de África y la India durante la primavera y el verano australes.
Mientras la vegetación tiende a avanzar hacia el norte, hay regiones del hemisferio sur que ven disminuir su cubierta verde por otras razones: la sequía y los incendios. Los científicos explican que esto está causando un verdadero desequilibrio en el reparto del peso vegetal sobre la superficie terrestre.
Eso sí, mirando a largo plazo, no está claro si esa ola verde seguirá subiendo tan nítidamente: algunos modelos de predicción sugieren que podría moverse más hacia el este que hacia el norte.
En cualquier caso, la evolución del clima y de los usos del suelo está cambiando la fisonomía de nuestro planeta (así como la vemos desde el espacio… y en Google Earth), con consecuencias directas para la agricultura y la economía mundial.
Fuente: FUTURA
