Los mejores discos de música cristiana en español
La revista Billboard acaba de publicar un listado inédito: Los 30 Mejores Álbumes de Música Cristiana en Español de todos los tiempos. Más que una clasificación, se trata de un recorrido histórico que muestra cómo este género, con raíces en himnarios y coros tradicionales, se transformó en un gran movimiento que hoy alcanza a millones de oyentes.
“La música cristiana tiene una peculiaridad: se caracteriza por su contenido lírico, más que por un estilo musical o género específico”, explica Henry Alonzo, ejecutivo del sector y profesor universitario, a Billboard Español. Con ello apunta a un rasgo que atraviesa siglos: desde Bach, ligado al repertorio protestante, hasta los himnarios impresos que dieron forma a la tradición en el mundo hispano.
El salto hacia la industria llegó en los años setenta. “No fue sino hasta la década de 1970 que se consolidó como industria en países como México, Guatemala, Argentina, Colombia y Puerto Rico con la aparición de los primeros artistas que grabaron y distribuyeron proyectos musicales de manera emergente y profesional”, añade Alonzo.
La lista de Billboard no solo rescata discos icónicos: subraya los momentos de quiebre que marcaron a generaciones. Jake Calle, productor de radio cristiana por más de una década, lo sintetiza así: “No podemos saltarnos al movimiento de Adoración y Alabanza de los años 80 y 90 sin pasar por la música de Marino, que inició en los 70 y el cual marcó la generación de mis tíos y abuelos”.
Uno de esos hitos es Con La Gran Tribulación (1976), debut de Stanislao Marino, cuyo estilo directo y profético definió un antes y un después en la música evangélica latinoamericana. A partir de allí, vendrían más de 700 composiciones y 90 discos que lo consagraron como referente radial.
En los noventa, Marcos Witt irrumpió con Proyecto AA (1990), descrito por Alonzo como “el proyecto de proyectos”. La combinación de letras renovadas con un sonido comercial y congregacional lo convirtió en un parteaguas: desde entonces, miles de iglesias en América Latina comenzaron a cantar su propia música en lugar de depender de traducciones.
El listado también reconoce obras como Aviva el Fuego (1993), de Juan Carlos Alvarado, que introdujo aires de synth-pop en la adoración; Cara a Cara (1996), con el que Marcos Vidal alcanzó reconocimiento internacional y un Dove Award; y Admirable (1997), de Danilo Montero, que consolidó himnos que aún hoy se cantan en toda la región.
En el tránsito hacia el nuevo milenio, Marco Barrientos dejó su sello con Sin Reservas (1999), grabado en vivo, mientras Alex Campos encontró en Al Taller del Maestro (2002) la manera de transformar una experiencia personal de sanación en un clásico de la música cristiana contemporánea.
La lista sigue con Lilly Goodman con Vuelve a Casa (2003), Jesús Adrián Romero con El Aire de Tu Casa (2005) —que, según Alonzo, “marcó un antes y un después en la música cristiana”—, y Marcela Gándara, cuya voz se hizo inolvidable a partir de Más Que Un Anhelo (2006).
Ya en tiempos recientes, Christine D’Clario figura con Eterno (Live) (2015), un álbum que la consolidó como referente femenino global y que, además de su éxito en listas de Billboard, le dio un Latin Grammy y un Dove Award.
En suma, el listado de Billboard exhibe cómo la fe, puesta en música, sigue conectando generaciones enteras en torno a un mismo mensaje: Cristo.
Fuente: BILLBOARD
